La respuesta del Gobierno paraguayo a las recientes declaraciones del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) marca uno de los pronunciamientos diplomáticos más firmes de los últimos años respecto a un episodio que continúa siendo una de las heridas más profundas de la historia nacional.
Mediante una nota oficial suscrita por el canciller Rubén Ramírez Lezcano y entregada al embajador del Brasil en Paraguay, José Antonio Marcondes, para su remisión al ministro de Exteriores brasileño, Mauro Vieira, Paraguay expresó formalmente su «desagrado» y rechazó «en todos sus términos» las manifestaciones del mandatario brasileño.
La Cancillería sostiene que las declaraciones presentan «de manera distorsionada hechos históricos de singular relevancia para el pueblo paraguayo» y advierte que acontecimientos de semejante trascendencia deben ser abordados con responsabilidad, respeto mutuo y un genuino espíritu de reconciliación entre ambas naciones.
RESTITUCIÓN DE BIENES Y DOCUMENTOS
Más allá del rechazo diplomático, la nota incorpora un planteamiento de fondo que reabre un reclamo histórico del Paraguay: la restitución de bienes y documentos vinculados a la Guerra de la Triple Alianza, como el Cañón Presidente López, el Cañón Cristiano y de los demás trofeos de guerra que permanecen en territorio brasileño, además de la entrega de copias de toda la documentación histórica sobre el conflicto que se encuentra en los archivos de la República Federativa del Brasil.
Para Paraguay, estos actos representarían un importante gesto de reparación histórica y contribuirían a cerrar definitivamente una de las páginas más dolorosas de la historia compartida entre ambos pueblos.
La posición paraguaya deja en claro que la reconciliación no puede construirse sobre interpretaciones parciales de los hechos históricos, sino sobre el reconocimiento de su complejidad y el respeto a la memoria de quienes padecieron las consecuencias del conflicto.
Otro aspecto relevante es que la Cancillería respaldó su posición recordando que tanto la Cámara de Diputados como la Cámara de Senadores ya se pronunciaron oficialmente sobre el tema mediante las Declaraciones N.º 1836 y N.º 521, otorgando un amplio respaldo institucional al reclamo presentado al Gobierno brasileño.
El mensaje también busca preservar el buen nivel de las relaciones bilaterales, al señalar que este planteamiento debe canalizarse a través de los mecanismos diplomáticos y en el marco del diálogo franco y constructivo que históricamente mantienen ambos países.
No obstante, la nota refleja que existen asuntos históricos pendientes cuya resolución continúa siendo una demanda vigente para el Estado paraguayo. Más de 150 años después del final de la Guerra de la Triple Alianza, el reclamo por la recuperación del patrimonio histórico y documental sigue formando parte de la memoria nacional y de la agenda diplomática del Paraguay.
La carta enviada por el canciller Rubén Ramírez Lezcano deja así un mensaje político claro de que el Paraguay está dispuesto a fortalecer la relación con Brasil, pero considera indispensable que ese vínculo se construya sobre el respeto a la verdad histórica, la sensibilidad hacia la memoria de ambos pueblos y gestos concretos que contribuyan a una auténtica reconciliación.
¿QUÉ ES LO QUE CLARAMENTE DIJO BRASIL?
El impase diplomático se originó el viernes pasado durante un acto oficial en Brasil, cuando el presidente Lula justificó el incremento del gasto militar de su gestión alegando que «un buen día a Paraguay se le ocurrió invadir Brasil«, en alusión a la toma del fuerte de Coimbra (Mato Grosso do Sul).
La aseveración provocó una fuerte indignación en la opinión pública paraguaya y desencadenó el pronunciamiento unánime de ambas cámaras del Congreso Nacional. Legisladores e historiadores recordaron que el detonante histórico del conflicto fue, en realidad, la intervención militar de Brasil en la guerra civil de Uruguay en diciembre de 1864, hecho que alteró el equilibrio geopolítico regional de la época.
Al término de la audiencia, el vicepresidente Pedro Alliana ofreció detalles de lo conversado con el embajador Marcondes: «Él ha manifestado que esto se quitó de contexto. Nos expresó que nunca fue la intención del presidente Lula agraviar o insultar al Paraguay con esas declaraciones. Por ende, nosotros tampoco queremos profundizar mucho en el tema; entendemos que allá están en plenas campañas electorales y lo que menos queremos es que se interprete que Paraguay busca inmiscuirse en sus elecciones» — Pedro Alliana, Vicepresidente de la República.
Con esta postura, el Ejecutivo paraguayo da por encauzado el incidente por la vía diplomática, evitando escalar la fricción bilateral en un momento de sensibilidad política en el país vecino.
