Paraguay promete liderazgo energético en el Mercosur, mientras sigue sin disfrutar plenamente de sus propias hidroeléctricas

El viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, anunció que Paraguay tendrá un rol decisivo en la agenda energética y minera del Mercosur durante el próximo semestre, cuando asuma la Presidencia Pro Témpore del bloque. Sin embargo, el discurso de protagonismo vuelve a contrastar con una realidad incómoda y persistente: Paraguay sigue sin beneficiarse de manera proporcional a su condición de copropietario de dos de las mayores hidroeléctricas binacionales del planeta, Itaipú y Yacyretá.

Paraguay promete liderazgo energético en el Mercosur, mientras sigue sin disfrutar plenamente de sus propias hidroeléctricas

Tras la IV Reunión de Ministros de Minas y Energía del Mercosur, realizada en Brasilia, Bejarano destacó que los subgrupos técnicos de Energía, Minería y Biocombustibles tendrán una labor intensa, enfocada en profundizar la integración energética regional. La apuesta contempla interconexiones eléctricas y gasíferas que, en teoría, atraerían inversiones y reforzarían la seguridad energética del bloque.

El planteamiento luce ambicioso. No obstante, Paraguay continúa poniendo sobre la mesa energía que él mismo no logra capitalizar plenamente, condicionado por marcos binacionales que, pese a revisiones recientes, aún no permiten al país traducir su potencial hidroeléctrico en un desarrollo industrial masivo, tarifas más competitivas o ingresos realmente estratégicos.

En el discurso oficial, la integración energética asoma como una oportunidad regional; pero en la práctica, Paraguay sigue siendo el único país que, aun produciendo más energía de la que consume, debe conformarse con beneficios limitados frente a sus socios, especialmente Brasil y Argentina. La pregunta es inevitable: ¿alguna vez Paraguay podrá aprovechar en plenitud lo que genera Itaipú y Yacyretá?

Bejarano también habló del impulso a los biocombustibles, un campo donde Paraguay y Brasil ya son referentes, y del potencial regional en minerales críticos, esenciales para la transición energética global. La declaración conjunta aprobada en Brasilia resalta justamente esta visión: más integración, mayor resiliencia, más cooperación regulatoria.

Pero mientras el Mercosur proyecta un mercado energético integrado, Paraguay sigue lidiante con la paradoja de ser un gigante hidroeléctrico que aún no logra convertir esa abundancia en un salto económico sostenido.

Bejarano aseguró que Paraguay pondrá “mucha cabeza y mucho trabajo” durante su semestre al frente del bloque. Lo que la ciudadanía espera, sin embargo, es que esa energía diplomática se traduzca, finalmente, en algo que el país sigue esperando desde hace décadas: aprovechar su propia energía en beneficio propio.

 

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