Paraguay consolida su estrategia geopolítica entre la soberanía energética y la apertura industrial

En una comparecencia conjunta, el ministro de Industria y Comercio, Javier Giménez, y el canciller nacional, Rubén Ramírez Lezcano, ofrecieron un balance detallado de la participación paraguaya en el Foro de Davos y los próximos pasos de la política exterior. Las declaraciones revelan una estrategia de "dos tiempos": asegurar la soberanía energética inmediata y posicionar al país como un polo de inversión minera y tecnológica, mientras se ejerce un liderazgo activo en la resolución de conflictos regionales y globales.

Paraguay consolida su estrategia geopolítica entre la soberanía energética y la apertura industrial

El ministro Javier Giménez tradujo la visión del presidente Santiago Peña en Davos como un desafío generacional. Según Giménez, Paraguay debe jugar este «partido» con pragmatismo. En el primer tiempo, el objetivo es hacer valer la posición envidiable de tener energía limpia y abundante. “Hoy cedemos casi el 50% de nuestra energía al Brasil; ese es un dato que tenemos que cambiar”, afirmó.

Sobre el punto, añadió que debemos aspirar a que esa energía se consuma internamente con la instalación de industrias de ferro silicio, producción de hidrógeno verde y data centers.

Señaló que para el “segundo tiempo”, la mirada es de largo plazo: ante el agotamiento futuro de la abundancia hidroeléctrica, el Gobierno ya asienta las bases para nuevas fuentes. Giménez reveló que existen 22 cuencas identificadas para instalar pequeñas centrales hidroeléctricas, además de proyectos de energía solar y eólica para no “dormirse en los laureles” de Itaipú.

EL POTENCIAL OCULTO: MINERÍA Y EL NUEVO MARCO LEGAL

En cuanto a la diversificación económica, el Gobierno admitió que, si bien Paraguay es una potencia en lo que crece “por encima de la tierra” (soja, maíz, caña de azúcar), el desarrollo minero es incipiente. Giménez anunció que para atraer a “monstruos industriales globales”, el Ejecutivo presentará en los próximos meses un nuevo Código Minero.

El objetivo es actualizar la legislación para atraer empresas privadas que exploren yacimientos de uranio, titanio, oro y plata, pero también minerales en alta demanda como el cobre y el silicio. Esta alianza busca integrar a Paraguay en las cadenas de valor internacionales, especialmente con socios estratégicos como Estados Unidos.

VENEZUELA Y LA JUNTA POR LA PAZ

Por su parte, el canciller Ramírez Lezcano abordó la compleja agenda diplomática. Sobre la crisis en Venezuela, ratificó que el objetivo es colaborar en una “transición democrática ordenada”. Paraguay, que reconoce a Edmundo González Urrutia como presidente electo, busca crear condiciones de seguridad para el retorno de migrantes y la liberación de presos políticos.

Complementando la visión política con la económica, el ministro Giménez añadió que Paraguay no será un actor pasivo: “Podemos ser un socio reconstructor”. Detalló que el país puede aportar tecnología agrícola, genética pecuaria de primer nivel y experiencia en logística fluvial —citando el potencial del río Orinoco— para reactivar la capacidad productiva venezolana una vez consolidado el cambio de régimen.

Respecto a la deuda de Petropar con PDVSA, el Canciller aclaró que el compromiso existe, pero la situación legal del régimen actual impide la normalización del intercambio petrolero.

Por otro lado, Ramírez defendió la adhesión de Paraguay a la Junta por la Paz ante las críticas europeas. Aclaró que, al ser un foro voluntario y no un nuevo organismo multilateral, no requiere aprobación del Congreso, comparándolo con la participación en la CELAC. “Es un mecanismo complementario, no competitivo con el sistema multilateral”, puntualizó.

ACUERDO MERCOSUR-UE: UNA «CAUSA NACIONAL»

Finalmente, el ministro Giménez resaltó que Asunción fue sede hace pocos días de la firma del acuerdo Unión Europea-Mercosur, un hecho histórico que posiciona al país de forma «espectacular». Para aterrizar este acuerdo, el próximo jueves se realizará una reunión clave en Mburuvicha Róga con los 100 principales actores del sector privado.

«Queremos ser los primeros en ratificar el acuerdo en el Congreso para acceder cuanto antes a los beneficios arancelarios», señaló Giménez. La estrategia incluye también financiamiento del Banco Mundial y el BID para infraestructuras críticas como puertos y astilleros, indispensables para que la industria local sea competitiva frente al bloque europeo.

 

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