Nakayama advierte sobre la «bomba de tiempo» de la Caja Fiscal, pero cuestiona «atropello» oficialista

El senador nacional Eduardo Nakayama celebró la postergación del tratamiento de la reforma de la Caja Fiscal, calificando el intento inicial del oficialismo como una "imposición arbitraria". El legislador abogó por una reforma que contemple la gradualidad para los aportantes y la transparencia del Estado como patrón, advirtiendo que la crisis social pudo haber "tumbado al Gobierno".

Nakayama advierte sobre la «bomba de tiempo» de la Caja Fiscal, pero cuestiona «atropello» oficialista

El debate sobre la sostenibilidad del sistema jubilatorio paraguayo alcanzó su punto más crítico esta semana y el martes último. En una entrevista con RCC Radio, el senador Eduardo Nakayama (ex PLRA) analizó los pormenores de la jornada legislativa que culminó con la postergación del proyecto de ley hasta el próximo 25 de marzo.

Para el parlamentario, si bien la reforma es una necesidad técnica indiscutible, el intento de aprobación «relámpago» por parte del oficialismo fue un error estratégico que puso en riesgo la estabilidad democrática del país.

EL «POLVORÍN» SOCIAL Y LA PRESIÓN DE LA CALLE

Nakayama relató vívidamente las dificultades que enfrentó para acceder al recinto legislativo debido a una movilización masiva que estimó en unas 40.000 personas, compuesta mayoritariamente por docentes y gremios del sector público. Según su análisis, la temperatura política en las inmediaciones del Congreso era de extrema peligrosidad.

«Ayer eso era un polvorín. Dios nos guarde de haber tenido algún fallecido o varios, porque eso podría haber tumbado al Gobierno», sentenció. El senador desmintió la narrativa oficialista que presentó la postergación como un gesto de apertura voluntaria, afirmando que el movimiento se debió a que el cartismo no lograba consolidar los números necesarios y sintió la presión de una ciudadanía que no fue escuchada previamente.

UNA VISIÓN TÉCNICA DESDE EL SECTOR ASEGURADOR

Con una trayectoria de más de 25 años en el sector asegurador, Nakayama validó la urgencia de una reforma, tildando a la situación actual de la Caja Fiscal como una «bomba de tiempo».

Explicó que, bajo las condiciones actuales, los jubilados presentes corren el riesgo de dejar de cobrar y los aportantes activos de nunca llegar a jubilarse. No obstante, criticó duramente que se pretenda solucionar un déficit estructural de 110 años de antigüedad con un estudio de apenas cinco días.

El legislador propuso una reforma con rostro humano basada en la gradualidad. Según su planteamiento, no se puede aplicar un cambio brusco a quienes están a las puertas del retiro:

Segmentación por antigüedad: A quienes les falten solo dos años para jubilarse, se les debería respetar el régimen actual o sumar un tiempo mínimo (por ejemplo, un año adicional).

Nuevas reglas para los jóvenes: Las exigencias más estrictas, como alcanzar los 60 años, deberían recaer principalmente en los funcionarios de 30 a 35 años, quienes tienen un horizonte laboral más amplio para adaptarse al nuevo sistema.

LA DEUDA DEL ESTADO: UN PATRÓN QUE NO APORTA

Uno de los puntos más agudos de su intervención fue la denuncia sobre la desigualdad contributiva. Nakayama comparó el sistema público con el Instituto de Previsión Social (IPS), donde el empleador privado aporta un 16,5%. En contraste, el Estado paraguayo, en su rol de patrón, no realiza aportes formales a la Caja Fiscal, dejando toda la carga sobre el 16% que se le descuenta directamente al trabajador.

«Necesitamos que el Estado blanquee su aporte patronal de al menos un 10%. Es preferible pagar 100 millones de dólares como aporte obligatorio que sufrir un déficit de 400 millones cubierto con impuestos del Tesoro. Esto permitiría transparentar las cuentas y reducir el déficit real», argumentó el senador liberal.

PRIVILEGIOS Y «CAJAS DE ORO» EN EL SERVICIO EXTERIOR

Finalmente, Nakayama puso el foco sobre las profundas asimetrías dentro del funcionariado público. Mencionó que mientras se exige sacrificio a los docentes, existen sectores como el servicio exterior donde embajadores y cónsules se jubilan con salarios en dólares, percibiendo montos superiores incluso al del propio presidente de la República.

El senador abogó por la implementación de «topes» jubilatorios, similares a los diez salarios mínimos que rigen en el IPS, para evitar que fallos judiciales o leyes especiales desangren el fondo solidario. «A mí no me interesa gritarle el gol en la cara al adversario político. Me interesa que se hagan las cosas correctas para que el próximo gobierno, sea del signo que sea, reciba un país estable y no en ruinas», concluyó.

 

Salir de la versión móvil