Durante su discurso, el nuevo presidente de la República Mario Abdo Benítez dijo que cada generación tiene una misión histórica y que estaba convencido que la suya es la de unir al Paraguay, unirlo en valores. Añadió que espera que esa unidad sea una herramienta para que haya una transformación positiva y definitiva.
Aclaró que la unidad no significa uniformidad. «Convivamos en el debate, es saludable, enriquece, construye. Lo que no construye en un país es pretender la uniformidad de pensamiento o de criterio. Démosle la bienvenida al disenso, porque eso nos va a enriquecer como nación. Abramos las puertas al valor de cada idea, a la diversidad de pensamiento de cada ciudadano. ¡Encontremos los puntos que nos unen y avancemos!, indicó Marito.
Reconoció también que ahora tiene la oportunidad y la obligación de recuperar la confianza de la gente, y dijo que para construir el Paraguay que todos queremos hay que trabajar en la trasformación del país todos juntos.
Además dijo que no será juez de nadie, pero si en su gobierno alguien tiene inconductas, será el primero en colaborar con la justicia. «No seré un presidente complaciente con esas inconductas. No me pidan complicidad. Solidaridad y apoyo para el trabajo: sí. Yo prefiero los aplausos de salida que los aplausos de entrada», fueron las palabras del nuevo presidente.
Marito asume en medio de un creciente descontento ciudadano y tiene como desafío mantener la estabilidad económica, combatir la pobreza, luchar contra la corrupción y recuperar la credibilidad de la clase política.
