El ingeniero Edgar Frutos, del MAG, explicó que las condiciones climáticas afectan principalmente la velocidad de crecimiento y maduración de la fruta, prolongando el tiempo de cosecha. «La merma no significa que de cada 10 cajas ahora solo se producirán siete. Lo que ocurre es que la cosecha tarda más en completarse debido a las bajas temperaturas y la menor luminosidad», señaló.
El técnico indicó que el frío, la humedad y la variabilidad térmica reducen la capacidad de la planta para desarrollar todo su potencial productivo, además de favorecer la aparición de enfermedades que afectan las hojas y ralentizan la maduración de los frutos.
El departamento de Caaguazú, que concentra alrededor del 66% de la producción nacional de tomate, figura entre las principales zonas productoras expuestas a estas condiciones, aunque el riesgo alcanza a todo el país.
Pese a ello, Frutos sostuvo que el impacto de las recientes heladas no ha sido lo suficientemente severo como para generar problemas de abastecimiento.
NO PREVÉN AUMENTOS DE PRECIOS
El representante del MAG afirmó que actualmente no existen condiciones técnicas para que el precio del tomate registre incrementos.
Indicó que el productor continúa vendiendo el kilo en finca a un promedio de G. 8.000, mientras que la caja de 20 kilos se comercializa en el Mercado de Abasto entre G. 180.000 y G. 190.000, valores que, según dijo, se mantienen estables.
Asimismo, recordó que las vacaciones de invierno reducen temporalmente la demanda, lo que también contribuye a mantener los precios.
Frutos añadió que, desde el punto de vista técnico, tampoco observa un escenario que justifique aumentos cuando se reanuden las clases y vuelva a funcionar plenamente el programa Hambre Cero, aunque aclaró que el monitoreo del abastecimiento y de eventuales importaciones corresponde a otras instituciones.
RECOMENDACIONES PARA LOS PRODUCTORES
El MAG recomendó a los productores proteger los cultivos con mantas térmicas cuando existan alertas de heladas, ya que estas pueden elevar entre tres y cinco grados la temperatura alrededor de la planta y reducir significativamente los daños.
También aconsejó aplicar productos anti estresantes y fungicidas preventivos para minimizar los efectos de las bajas temperaturas y preservar el rendimiento de los cultivos durante el invierno.
