El pésimo estado de las calles, basura sin retirar, las plazas, el tránsito y el uso de los espacios públicos fueron algunos de los temas centrales del debate entre González y Medina. Para una ciudad que arrastra reclamos vecinales por infraestructura y servicios, las respuestas mostraron más coincidencias en el diagnóstico que diferencias profundas sobre cómo financiar y ejecutar las soluciones.
Uno de los primeros puntos abordados fue la morosidad en el pago de impuestos municipales. Ante la consulta sobre si los contribuyentes morosos serían enviados a Equifax —ex Informconf—, ambos candidatos evitaron comprometerse con esa alternativa.
González sostuvo que durante su administración la morosidad habría bajado del 65% al 49%, aunque no presentó en el debate documentación que permitiera contrastar esas cifras. Planteó además la necesidad de eliminar las prescripciones de deudas municipales y cuestionó las dificultades políticas que, según afirmó, aparecen cuando se intenta aplicar medidas de cobro más firmes.

“Cuando uno quiere tomar una medida medio fuerte, te salen los concejales con que fulano es mi amigo”, señaló el actual intendente, quien reconoció así las dificultades políticas que, según su versión, enfrenta la administración municipal para cobrar a los morosos.
Medina, por su parte, propuso identificar a los contribuyentes que adeudan y establecer mecanismos específicos para acercarlos al municipio. Dijo que conformaría un equipo de cobranza, pero descartó como primera opción recurrir a una lista pública de morosos o a mecanismos que puedan ser percibidos como una amenaza.
El candidato liberal también planteó una reducción de impuestos durante los primeros 100 días de una eventual administración, para posteriormente aplicar con mayor firmeza el cobro de tributos, multas y recargos.
CALLES: EL RECLAMO QUE SIGUE PENDIENTE
El debate volvió después a una de las demandas más visibles de los lambareños: calles en mal estado.
González defendió la inversión realizada durante su gestión y aseguró que la Municipalidad alcanzó una situación de mayor estabilidad económica y financiera. Mencionó cinco plazas deportivas intervenidas y afirmó que, de las 71 plazas existentes, unas 30 fueron mejoradas.
Su propia respuesta, sin embargo, dejó en evidencia que todavía queda una parte importante de la infraestructura municipal por atender: “Sí, se invirtió mucha plata, pero falta mucho”, reconoció.
Medina propuso una solución más vinculada a la capacidad operativa municipal: adquirir equipos e insumos para contar con un equipo vial propio destinado al bacheo y mantenimiento de las calles. También advirtió que existen arterias cuya vida útil ya terminó y que requieren recapado, no simples reparaciones puntuales.
Ante la pregunta sobre qué ocurriría si no existe suficiente presupuesto, Medina sostuvo que se debe recurrir a mecanismos de financiamiento, aunque volvió a colocar como fuente fundamental de recursos el cumplimiento de las obligaciones tributarias.
En ambos discursos aparece, por tanto, la misma ecuación: sin recaudación no hay recursos suficientes para atender calles y espacios públicos. La diferencia está en cómo pretende cada candidato mejorar la cobranza y administrar esos recursos.
EL CAOS FRENTE A LA MUNICIPALIDAD
Otro momento particularmente revelador del debate fue la discusión sobre el tránsito y la ocupación del espacio público frente a la propia sede municipal.
Se planteó la situación de los carritos de comida, estacionamientos en triple fila, circulación en contramano y ocupación de veredas durante la noche. La descripción realizada durante el programa fue la de una zona donde el control municipal resulta insuficiente precisamente frente al edificio de la Municipalidad.
González admitió que actualmente no existe servicio nocturno de la Policía Municipal de Tránsito, ya que los agentes trabajan hasta las 18:00.
El intendente afirmó que actualmente cuentan con 19 agentes y que pretenden aumentar esa cantidad hasta 30, con presencia durante la noche para atender situaciones de tránsito y accidentes.
Medina propuso contar con agentes de tránsito durante las 24 horas, pero cuestionó que existan funcionarios municipales sin tareas definidas mientras determinadas áreas carecen de personal operativo.
El uso de las veredas por parte de los vendedores también generó diferencias. González señaló que la administración está realizando mejoras en los paseos centrales y que contempla retirar y posteriormente reubicar a vendedores ambulantes.
Medina fue más directo: sostuvo que el espacio público no debe convertirse en extensión de comercios o puestos de comida, aunque planteó que la solución debe buscarse mediante diálogo con los comerciantes.
UNA MUNICIPALIDAD DE 800 FUNCIONARIOS
Quizás uno de los puntos más sensibles del debate fue la cantidad de funcionarios municipales.
González estimó que actualmente la Municipalidad cuenta con alrededor de 800 funcionarios y consideró que podría funcionar adecuadamente con unos 600.
Medina habló de una estructura con 270 funcionarios nombrados y estimó que la institución podría operar con algo más de 500 personas.
La pregunta fue inevitable: si existe una diferencia de entre 300 y 400 funcionarios respecto de las estructuras que ambos consideran necesarias, ¿qué ocurrirá con esas personas?
Ninguno planteó un despido masivo inmediato. Medina habló de una reestructuración, aunque admitió que una parte de los funcionarios tendría que salir si no cumple una función efectiva.
González sostuvo que recibió una Municipalidad con numerosos funcionarios y mencionó especialmente a personas mayores que, según afirmó, ya no cumplen tareas efectivas. Dijo que en algunos casos redujo salarios y que existen más de 50 personas en esa situación.
TAMBIÉN CALIFICÓ A LA INSTITUCIÓN COMO “MUY POLÍTICA”.
Medina, en tanto, cuestionó la existencia de personas que, según afirmó, ocupan cargos por razones políticas y no por una necesidad funcional de la Municipalidad.
El propio González terminó coincidiendo en un principio básico: quien ingrese a la Municipalidad debe cumplir una función concreta. “Cuando necesitamos un obrero, que entre un obrero. Cuando necesitamos un personal que pueda salir a barrer las calles, que entre ese”, sostuvo.
EL VERDADERO DESAFÍO: CONVERTIR PROMESAS EN GESTIÓN
El debate entre González y Medina terminó mostrando una Lambaré con problemas conocidos y soluciones todavía pendientes.
El candidato que busca continuar otros cinco años defendió inversiones realizadas y aseguró que la Municipalidad cuenta ahora con mayor estabilidad económica. Pero también reconoció que todavía falta mucho, especialmente en infraestructura y servicios.
El candidato opositor prometió reestructuración, mayor control del tránsito, equipos viales y una política de cobranza más organizada, pero buena parte de sus propuestas también depende de conseguir los recursos que hoy reclama como insuficientes.
El punto central para los electores de Lambaré no parece estar solamente en cuánto promete cada candidato, sino en qué resultados concretos puede mostrar la administración que pretende continuar y con qué mecanismos el postulante opositor pretende convertir sus propuestas en obras y servicios.
Porque para una ciudad que reclama calles transitables, veredas despejadas, tránsito ordenado, plazas utilizables y una Municipalidad eficiente, otros cinco años no deberían medirse solamente por las promesas, sino por lo que efectivamente llegue a los barrios.














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