Las actividades religiosas fueron las más afectadas por los decretos presidenciales, no fue hasta hace poco que se permitió aumentar el aforo de personas en los templos. En cada evento social de relevancia que organizan miembros de la iglesia siempre hay personas que están custodiando para que lo que dictan los decretos se cumplan a rajatabla, a fin de resguardar la seguridad de las personas, sin embargo para eventos de otros sectores no ocurre lo mismo, ¿por qué?
Durante estas últimas semanas se han realizado centenares de eventos multitudinarios organizados por diversos sectores políticos que están en plena campaña electoral, que son realizados sin tener el mínimo respeto a las medidas sanitarias más básicas como el uso de tapabocas, distanciamiento y lavado de manos, poniendo en riesgo la salud.
Se ha generado un ambiente de desorden total, donde hubo aglomeración, nadie utiliza tapabocas, no hubo protocolo sanitario, se han excedido en el límite permitido de personas. No obstante, cuando la Iglesia hace algo similar cae todo el peso de la ley sobre los líderes.
¿A caso la ley solo está hecha solo para prohibir la cantidad de personas en las iglesias y templos?
Sin lugar a dudas es preocupante esta situación y llama a la reflexión de parte de las autoridades e instituciones que velan por el orden público, para que las reglas sean claras y que sean asumidas por todos sin excepción.
















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