Bajo el liderazgo del ministro Rodrigo Nicora, la convocatoria de la Dirección General de Establecimientos Penitenciarios (DGEP) busca erradicar definitivamente la cultura de la improvisación que ha lastrado al sistema durante décadas.
Durante la apertura, el ministro Nicora definió la hoja de ruta de su administración. Para el titular de la cartera, el éxito de la reforma no reside en las paredes de los penales, sino en la mentalidad de quienes los gestionan.
“No veo este encuentro simplemente como una formalidad administrativa, sino como el punto de encuentro necesario para unificar la visión de lo que debe ser el sistema penitenciario de nuestro país”, afirmó Nicora ante una audiencia compuesta por la plana mayor de la seguridad penitenciaria.
Acompañado por los viceministros Rubén Maciel (Política Criminal) y Rafael Caballero (Justicia), además del director general de Establecimientos Penitenciarios, el Cnel. Rubén Peña, el mensaje fue unánime: el sistema debe transitar de un modelo centrado exclusivamente en la custodia hacia uno enfocado en la reinserción social efectiva.
EL FIN DE LA ERA DE LA INERCIA
Un punto de inflexión en el debate fue el crudo diagnóstico sobre el pasado del sistema. Durante años, las cárceles paraguayas operaron bajo una lógica de reacción constante ante las crisis, sobreviviendo a la inercia y la falta de planificación. La gestión actual, sin embargo, apuesta por un «ordenamiento institucional» que se apoya en tres pilares: transparencia, disciplina y comunicación fluida.
Esta transformación exige un cambio cultural profundo dentro de las filas. La fortaleza institucional, según se planteó en el encuentro, depende de la integridad de cada funcionario. El objetivo es consolidar un sistema articulado donde cada centro penitenciario responda a objetivos comunes, dejando atrás los feudos administrativos y la opacidad operativa.
EL LEGADO DE LUIS ESQUIVEL: SÍMBOLO DE UNA VIDA AL SERVICIO
La jornada también albergó un momento de profunda emotividad al rendir homenaje a Luis Esquivel, el recientemente fallecido director del Penal de Tacumbú. Con 29 años de trayectoria, Esquivel fue recordado no solo como un funcionario de carrera, sino como un símbolo de valentía y compromiso inquebrantable en el epicentro de la crisis penitenciaria más compleja del país. Su figura se erigió como el ejemplo de la «mística penitenciaria» que la nueva capacitación busca contagiar a las nuevas generaciones.
CONCLUSIÓN: LA REFORMA EMPIEZA DESDE ADENTRO
El cierre del encuentro dejó un mensaje de respaldo absoluto hacia el personal, pero también de alta exigencia. El Ministerio de Justicia instaló la idea de que la transformación penitenciaria ya no es una promesa a futuro, sino un proceso en marcha que requiere liderazgo y planificación científica.
Con este ciclo de capacitaciones, el Gobierno busca que el 2026 sea recordado como el año en que el sistema recuperó el orden y la dignidad institucional.














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