En una entrevista con RCC Radio, González destacó que la prioridad durante todo el operativo fue preservar la vida del secuestrado, motivo por el cual se manejó con extrema cautela la información disponible. “La noticia que debemos celebrar es que este joven ya está en su casa, sano y salvo”, expresó.
El ministro reveló que los organismos de inteligencia siempre mantuvieron la convicción de que De Brum seguía con vida, aunque evitó brindar detalles sobre las circunstancias de su liberación para no comprometer las operaciones que continúan en marcha contra el grupo armado.
“Ahora prosiguen las operaciones de inteligencia y las operaciones tácticas para lograr capturar a estos criminales y ponerlos a disposición de la Justicia. En caso de que se resistan, darles de baja sin ninguna duda, porque estamos ejerciendo la fuerza del Estado paraguayo”, afirmó.
González sostuvo que, si bien el EPP se encuentra muy debilitado y ha perdido gran parte de su capacidad operativa, sigue representando una amenaza para la seguridad. Por ello, remarcó que las fuerzas de seguridad no bajarán la guardia hasta erradicar completamente a la organización.
Respecto a las versiones sobre un posible error en la selección de la víctima por parte de los secuestradores, indicó que esa hipótesis sigue siendo analizada y que aún no existen elementos suficientes para confirmarla o descartarla.
Finalmente, informó que Almir de Brum se encuentra en buenas condiciones físicas y emocionales, pero señaló que el Estado continuará brindándole asistencia, contención y medidas de seguridad tanto a él como a su familia.
ESCAPÓ Y NO SE PAGO RESCATE, SEGÚN FAMILIARES
El caso del secuestro de Almir de Brum Da Silva ha dado un vuelco definitivo. Según revelaron fuentes familiares, el joven no fue liberado por sus captores, sino que logró escapar por sus propios medios de las garras del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), grupo criminal que lo mantenía en cautiverio desde el pasado mes de febrero. Tampoco se pagó rescate alguno.
La confirmación fue brindada por su padre, Valmir de Brum, quien desmintió las primeras versiones que apuntaban a una liberación por parte de la banda armada. Tras lograr zafarse de sus captores, la víctima protagonizó una dramática travesía de supervivencia, caminando en solitario durante unos cinco días por el espeso monte en busca de auxilio antes de ponerse a salvo.















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