Fuga en Minga Guazú: Sospechas de complicidad y fallas de protocolo sacuden al sistema penitenciario

El sistema penitenciario paraguayo se encuentra nuevamente en el ojo de la tormenta tras confirmarse la fuga de dos personas privadas de libertad en la penitenciaría de Minga Guazú, una infraestructura considerada "modelo" a nivel latinoamericano. El coronel Rubén Peña, director de Institutos Penales, calificó el evento como un "revés" y admitió que la tecnología de punta del penal no fue suficiente para evitar el escape, lo que apunta directamente al factor humano.

Fuga en Minga Guazú: Sospechas de complicidad y fallas de protocolo sacuden al sistema penitenciario

A diferencia de fugas anteriores, los protagonistas de este incidente no son considerados reos de «alto perfil» ni vinculados a facciones criminales. Sin embargo, la sencillez con la que escaparon ha encendido las alarmas. Según el coronel Peña, la fuga no ocurrió en el pabellón de máxima seguridad, sino en un módulo convencional de trabajo destinado a programas de reinserción.

Los indicios iniciales sugieren que los internos utilizaron las mismas herramientas de las fábricas del penal para vulnerar el perímetro. «En un noventa y pico por ciento de las veces, esto sucede por incumplimiento de protocolos. No se debe a una falla de sistemas», explicó Peña, enfatizando que la infraestructura de nivel mundial funcionaba perfectamente.

LAS SOMBRAS DEL MONITOREO Y LA PERSECUCIÓN

Uno de los puntos más críticos revelados en la investigación es el comportamiento del sistema de vigilancia. El director de Institutos Penales cuestionó por qué el monitoreo no emitió una alerta temprana y solo captó imágenes después de que los efectivos policiales en las garitas realizaran disparos de advertencia.

«Hay muchas preguntas: ¿Cómo pudieron salir de sus celdas? ¿Por qué el monitoreo recién tiene imágenes tras los disparos?», señaló Peña. Además, la rapidez del escape y el fracaso de la persecución inmediata sugieren que los fugitivos podrían haber contado con un vehículo esperándolos fuera, lo que reforzaría la hipótesis de una planificación con apoyo interno.

Durante la entrevista, se cuestionó duramente la permanencia en el cargo del director de la cárcel y de los guardias de turno. Ante la presión por «mano dura» y la sospecha de que hubo dinero de por medio para facilitar la salida, el coronel Peña se mostró abierto a la posibilidad de apartar a los responsables de sus funciones mientras dure el sumario administrativo.

«Soy un servidor público y debo rendir cuentas. Si se estima que tengo responsabilidad, la voy a asumir», declaró Peña, reconociendo que, aunque la decisión final de remover al director del penal recae en el ministro de Justicia, él está de acuerdo con una separación momentánea para garantizar la transparencia de la investigación.

 

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