La entrada en vigor del Acuerdo de Asociación entre el MERCOSUR y la Unión Europea representa una oportunidad histórica para ampliar el comercio y abrir nuevos mercados. Sin embargo, para que sus beneficios alcancen a todos los miembros del bloque, los países de menor tamaño deberán impulsar mecanismos de mayor equidad en la distribución de las cuotas de exportación, afirmó el analista internacional Mario Paz Castaing.
Durante una entrevista concedida a RCC Radio, el especialista explicó que el acuerdo con Europa constituye un importante impulso para un MERCOSUR que, a su criterio, atravesaba un período de estancamiento, pero advirtió que el verdadero desafío comienza con la implementación práctica de sus disposiciones.
PARAGUAY CUENTA CON VENTAJAS, PERO ENFRENTA LAS ASIMETRÍAS DEL BLOQUE
Paz Castaing recordó que el acuerdo incorpora beneficios específicos para Paraguay por su condición de país sin litoral marítimo, lo que representa una ventaja negociada expresamente con la Unión Europea. No obstante, sostuvo que las principales dificultades no provienen del acuerdo en sí, sino de las diferencias existentes entre los propios socios del MERCOSUR.
Según explicó, una vez iniciadas las primeras operaciones comerciales, especialmente en rubros como la miel y la carne, Argentina y Brasil comenzaron rápidamente a ocupar los cupos de exportación, aprovechando el mayor tamaño de sus economías y de su capacidad productiva. «El problema no es el acuerdo con Europa. El problema es cómo distribuimos internamente los beneficios dentro del MERCOSUR», afirmó.
RECLAMAN APLICAR EL PRINCIPIO DEL CONSENSO
El especialista recordó que uno de los principios fundamentales del MERCOSUR es el consenso entre los Estados Partes, criterio que, a su entender, debe aplicarse también al momento de asignar las cuotas de exportación.
Reconoció que Brasil y Argentina poseen una producción agropecuaria muy superior a la paraguaya, pero consideró que esa realidad no puede traducirse en una distribución prácticamente excluyente. «Tratar igual a los desiguales es la peor desigualdad», sostuvo, al advertir que aplicar únicamente criterios de volumen productivo profundizaría las asimetrías existentes dentro del bloque.
En ese sentido, propuso avanzar hacia esquemas de distribución más equilibrados, mediante porcentajes razonables o mecanismos de compensación que permitan a los países pequeños acceder efectivamente a los beneficios del acuerdo comercial.
LA POLÍTICA DEBE CONSTRUIR SOLUCIONES Y MANTENER LA UNIDAD
Para Paz Castaing, la negociación política será determinante para alcanzar un reparto equitativo. Indicó que Paraguay debe defender con firmeza sus intereses dentro del bloque y promover acuerdos que contemplen las diferencias estructurales entre las economías miembros. «La tarea de la política es construir equidad e inteligencia en la distribución de las oportunidades», expresó.
El analista también rechazó la posibilidad de que cada país negocie acuerdos comerciales de manera individual, como en ocasiones ha planteado Uruguay. A su juicio, una negociación fragmentada terminaría perjudicando especialmente a Paraguay, debido a su condición geográfica y a su dependencia de corredores logísticos regionales. «En bloque somos mucho más fuertes para negociar con los grandes mercados internacionales», señaló.
Recordó que el MERCOSUR ya avanza en negociaciones con India, Japón, Emiratos Árabes Unidos, Singapur y otras economías estratégicas, oportunidades que, afirmó, deben aprovecharse de manera conjunta.
SUPERAR LAS DIFERENCIAS POLÍTICAS
Finalmente, Paz Castaing advirtió que las tensiones ideológicas entre algunos gobiernos de la región no deberían obstaculizar los objetivos de integración. En ese sentido, mencionó las diferencias políticas entre los presidentes de Argentina y Brasil, pero sostuvo que el interés común debe prevalecer sobre las disputas coyunturales.
«Más allá de quién gobierne cada país, el objetivo debe ser mejorar la calidad de vida de nuestros pueblos mediante una integración basada en reglas justas y beneficios compartidos», concluyó.
