Hace 41 años inició un emprendimiento que con el tiempo se convertiría en un referente de calidad y sostenibilidad: la producción de la yerba mate “La Rubia”, una marca que apostó desde sus inicios por un producto saludable y elaborado bajo estrictos criterios agrobiológicos.
Junghanns pertenecía a la cuarta generación dedicada a la producción de yerba mate, actividad que siempre definió como parte de la identidad del Paraguay. Su camino empresarial comenzó potenciando la reforestación, convencido de que el desarrollo productivo debía ir de la mano con el cuidado del medioambiente. Con el tiempo, consolidó un modelo netamente orgánico, marcando una clara diferencia frente a otras empresas del rubro.
Bajo su conducción, “La Rubia” se posicionó como un emprendimiento agrobiológico integral, con producción diversificada y una firme defensa del consumidor. “Hay que cuidar la salud de quien consume nuestros productos”, sostenía, reafirmando su compromiso con prácticas responsables y sostenibles. Además de la yerba mate, impulsó con fuerza el rubro de la reforestación como segundo eje estratégico de la empresa.
Su gestión fue reconocida con numerosas distinciones internacionales, que valoraron tanto la calidad del producto como el enfoque ambiental del emprendimiento. Asimismo, ejerció durante 11 años como presidente honorario del Centro Yerbatero del Paraguay, gremio desde el cual trabajó en la defensa del sector, especialmente en la lucha frontal contra el contrabando, uno de los principales desafíos de la industria.
La partida de Eugen Junghanns enluta al ámbito empresarial y productivo del país. Su legado perdura en una empresa familiar consolidada, en una marca emblemática de yerba mate orgánica y en un modelo de producción que integró tradición, innovación y responsabilidad con la salud y el ambiente.














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