El Centro de Reinserción Social de Minga Guazú marca un hito en las políticas penitenciarias del país al transformar sus pabellones en espacios de productividad industrial. En un paso decisivo hacia la rehabilitación efectiva, la empresa Prevemax S.A. ha iniciado el proceso de selección de personal dentro del establecimiento, consolidando un modelo donde el trabajo es la herramienta principal para la libertad.
Bajo el convenio suscripto con la cartera de Justicia, la firma ya ha comenzado las entrevistas laborales a 50 personas privadas de libertad (PPL) de diversos módulos. En esta primera etapa, se seleccionará a un grupo inicial de 20 internos que conformarán el equipo de producción de la planta que la empresa está instalando íntegramente dentro del recinto.
El proyecto no solo busca ocupar el tiempo de los internos, sino profesionalizarlos en un rubro de alta demanda: la fabricación de equipos de protección impermeables y soluciones desechables. Los seleccionados producirán insumos críticos para los sectores de salud, alimentos y seguridad, tales como: Delantales y gorras en TNT. Prendas técnicas en poliuretano y moletón. Protectores de barba y calzado desechable.
EL ROL DEL EMPRESARIADO EN LA PAZ SOCIAL
La participación de Prevemax S.A. resalta un cambio de paradigma en el sector empresarial paraguayo. Al llevar sus operaciones a un centro de reclusión, la empresa asume un compromiso de responsabilidad social corporativa que trasciende lo económico, apostando por la autonomía y la preparación de los internos para su futura reinserción en la sociedad.
«Estas acciones reflejan que la reinserción es posible cuando se generan oportunidades concretas, acompañamiento institucional y un trabajo articulado entre el Estado y el sector privado», destacaron fuentes del Ministerio de Justicia.
IMPACTO Y PROYECCIÓN
Mientras los aspirantes atraviesan el proceso de selección, la empresa avanza con la adecuación de infraestructura y la instalación de maquinaria en el penal. El objetivo es claro: crear un entorno laboral real que fomente la disciplina, el sentido de responsabilidad y la generación de ingresos, elementos clave para reducir las tasas de reincidencia.
Con esta iniciativa, el Centro de Minga Guazú se posiciona no solo como un lugar de custodia, sino como un centro de formación industrial, donde el sector privado se convierte en el aliado estratégico necesario para que el sistema penitenciario cumpla su fin último: devolver ciudadanos productivos a la comunidad.














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