El Dr. Pedro Ferrer, cirujano veterinario de reconocida trayectoria, fue quien aceptó el desafío de liderar la reconstrucción de Canela. En diálogo con RCC Radio, el especialista detalló los pormenores de un procedimiento que hoy se alza como un símbolo de esperanza y un hito para la ciencia nacional.

Cuando Canela llegó a la mesa de operaciones, el panorama era desalentador. Han pasado ya meses desde aquel incidente, pero el Dr. Ferrer recuerda con precisión el estado crítico de la paciente: «Tenía un daño óseo masivo y de tejido blando; la lengua y el paladar estaban profundamente comprometidos. La infección ya había avanzado porque el hueso estuvo expuesto demasiado tiempo».
La zona conocida como la sínfisis mandibular —la unión de las dos ramas de la mandíbula— prácticamente había desaparecido. Ante la imposibilidad de una reconstrucción inmediata, el equipo médico tomó una decisión radical: una mandíbulaectomía para remover el tejido necrótico y esperar a que el organismo de Canela generara «tejido noble» y cicatrizado.
MESES DE RESILIENCIA Y PLANIFICACIÓN 3D
Durante la espera, Canela demostró una voluntad de hierro. Aprendió a comer alimentos pastosos y líquidos utilizando únicamente su lengua, lo que le permitió ganar el peso necesario para soportar la cirugía definitiva.
Mientras tanto, la ciencia hacía su parte fuera del quirófano. «No es frecuente colocar una prótesis de mandíbula en ninguna parte del mundo», explicó Ferrer. Para minimizar el margen de error, el equipo recurrió a la tecnología de punta:
Mapeo Digital: Gracias a tomografías computarizadas, se realizó una reconstrucción 3D del cráneo de Canela.
Simulación: Los médicos pudieron tener el cráneo de la perrita en sus manos (mediante modelos) para probar el calce de la prótesis antes de tocar al animal.
El material: Se optó por una estructura de titanio, elegida por su biocompatibilidad y, sobre todo, por su ligereza. Un material pesado hubiera sido rechazado por la musculatura debilitada de la perrita.
EL QUIRÓFANO: «EL SECRETO ESTUVO EN LA PIEL»
Aunque la prótesis de titanio es la parte más vistosa del procedimiento, el Dr. Ferrer reveló que el verdadero desafío fue la cirugía reconstructiva de tejidos blandos. Al haber perdido gran parte de la mucosa y la piel inferior, no había «techo» ni «piso» para sostener la nueva estructura.
Utilizando técnicas de cirugía reconstructiva humana, el equipo realizó un «avance de colgajos» desde la zona del cuello. Literalmente, desplazaron tejido sano para recubrir la prótesis y crear un nuevo piso para la lengua. «Ese fue el trabajo más arduo; lograr que la piel y la mucosa se unieran firmemente a la nueva estructura para que no existiera rechazo», señaló el profesional.
UN FUTURO SIN DOLOR, PERO CON MEMORIA
Hoy, Canela se alimenta a través de una sonda esofágica mientras sus tejidos terminan de sanar. El objetivo final es que recupere una movilidad normal. Aunque no tendrá dientes inferiores —ya que el peso de una prótesis dental completa sería insoportable para sus músculos masticatorios—, podrá llevar una vida plena y funcional.
El caso de Canela deja, además, una profunda reflexión social. El Dr. Ferrer aprovechó el espacio para cuestionar el uso de la pirotecnia: «Cualquier cosa que dañe a un animal, a niños o personas con autismo, debe ser revisada. Si se pudiera lograr pirotecnia cero, mejor. Necesitamos castigos ejemplares para quienes incumplen las leyes de protección».
La historia de Canela es, en definitiva, la historia de un Paraguay que se debate entre la barbarie de unos pocos y la excelencia profesional de muchos. Una perrita que entró al hospital como víctima y saldrá de él como un milagro de la ciencia.














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