El Hospital de Luque, entre el colapso por hacinamiento y la falta de «cultura hospitalaria»

El Hospital General de Luque se encuentra en el ojo de la tormenta tras la viralización de un altercado físico entre un guardia de seguridad y el familiar de un paciente. Sin embargo, más allá del incidente puntual, el director del nosocomio, el Dr. Luis Verón, puso sobre la mesa una problemática mucho más profunda: el colapso de las instalaciones debido al exceso de acompañantes y la falta de respeto a los protocolos de un centro de alta complejidad.

El Hospital de Luque, entre el colapso por hacinamiento y la falta de «cultura hospitalaria»

En entrevista con RCC Radio, el Dr. Verón explicó que las imágenes completas del incidente muestran que el altercado inició cuando una joven decidió instalarse con una silla plegable a tomar tereré en un pasillo crítico. «Es un lugar donde circulan camillas con pacientes graves, gente que va a sala de partos o familiares que corren a buscar volúmenes de sangre. Se le suplicó que se retire, pero se negó», detalló el director.

El médico subrayó que el consumo de tereré en pasillos está prohibido no por capricho, sino por higiene: los restos de yerba ensucian y comprometen la desinfección necesaria para evitar infecciones intrahospitalarias.

Respecto al actuar del guardia —perteneciente a una empresa tercerizada—, Verón confirmó que el trabajador no será sancionado. Si bien el protocolo general prohíbe el contacto físico, el director argumentó que el guardia reaccionó ante una agresión física previa de la mujer. «Cuando tu integridad está en peligro, existe el derecho a defenderse. Es una situación de crispación que puede ocurrir cuando se debe controlar a 1.300 personas diarias», acotó.

EL FACTOR CULTURAL: «VIENEN HASTA LOS VECINOS»

Uno de los puntos más críticos señalados en la entrevista fue el comportamiento de los usuarios. El hospital atiende a 1.300 pacientes por día, pero la cifra de personas en el edificio se triplica debido a los acompañantes. «En otros países la visita está prohibida o limitada. Aquí, por una cirugía, vienen la esposa, los cuatro hijos y hasta los vecinos. Eso hace que el sistema colapse: se gasta más agua, los baños no dan abasto y el ambiente se vuelve hostil», lamentó Verón.

En cuanto a la operatividad, el Dr. Verón aseguró que el hospital cuenta con el 85% de los medicamentos necesarios, incluso aquellos de alto costo. Para mitigar las largas esperas, el Ministerio de Salud inició un plan de reorganización para que las Unidades de Salud Familiar (USF) locales cuenten con stock propio, evitando que los pacientes deban viajar hasta el Hospital de Luque solo para retirar fármacos básicos.

Finalmente, el director confirmó que el incidente se resolvió de manera pacífica: el familiar pidió disculpas y el paciente fue intervenido quirúrgicamente de forma exitosa. No obstante, el llamado a la «convivencia y respeto» dentro de los hospitales públicos sigue siendo la materia pendiente.

 

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