Esta movida es súper importante porque, después de años, el Estado paraguayo por fin está cumpliendo con su tarea: que la gente afectada entienda bien qué dice la sentencia internacional y cuáles son sus derechos. Es como si la Justicia, que antes hablaba en «legalés» difícil, ahora hablara en sanapaná, enxet, guaraní y español.
El MITIC no se quedó solo en Asunción. Armaron un plan para que la información llegue a donde tiene que llegar. En la Tele y la Radio: Usaron canales oficiales (Paraguay TV, Radio Nacional) y, lo más importante, radios del Chaco y radios comunitarias indígenas. ¡Así se aseguran de que nadie se quede afuera!
Material en 4 Idiomas: Produjeron audios y videos con profesionales indígenas. Esto no es solo cumplir un requisito, sino darle valor y respeto a la diversidad lingüística, entendiendo que «la diversidad lingüística también es justicia».
¿QUÉ DICE EL FALLO QUE GANÓ LA COMUNIDAD?
El fallo de la Corte IDH de agosto de 2010 fue una llamada de atención muy fuerte para Paraguay. Le dio la razón a la Comunidad Indígena Kákmok Kásek, del pueblo Sanapaná, en un caso que viene de lejos:
Tierra Ignorada: Durante décadas, el Estado no les dio el título de sus tierras ancestrales en el Chaco. Vida de Pobreza: No se hizo nada para asegurarles condiciones mínimas para vivir dignamente. Destrucción del Ambiente: Se permitió la explotación de bosques y recursos sin que la comunidad diera permiso, dañando la naturaleza que necesitan para vivir.
Las Órdenes de la Corte (Lo que el Estado tiene que hacer sí o sí): Darles Título y delimitar sus tierras ya. Proteger la tierra de gente que quiera invadir o explotar. Pagarles un dinero (compensación económica) por el daño que sufrieron. Hacer cosas concretas para que mejore su calidad de vida (salud, educación, etc.). Reconocer, públicamente que el Estado paraguayo se equivocó y es responsable.
Con esta difusión, Paraguay intenta decir: «Estamos tomando en serio el compromiso con los Derechos Humanos y la diversidad cultural, y estamos poniendo la sentencia en manos y en la lengua de quienes más la necesitan».
