En la tarde de ayer fue enterrado Emerson Giovanni Ruiz Acosta, alias Pingüi.
El joven fue abatido cuando intentó asaltar una vivienda en Fernando de la Mora. El dueño de casa, Mario Roberto Gómez Zayas (70), respondió con disparos de arma de fuego; ambos murieron.
Pingüi fue velado en su vivienda en 38ª Proyectada casi Rojas Silva, de Asunción. Su ataúd fue llevado acompañado de una caravana con gran cantidad de motociclistas, en su mayoría jóvenes, amigos del fallecido. Además, tenían una bandera de Los Killos, del barrio Roberto L. Petit, que llevaban desplegada durante el camino al camposanto ubicado en 21ª Proyectada entre Yegros y Antequera.

Lágrimas, orgullo delictivo y varias preguntas
Hubo muestras de dolor por la muerte del joven, no se cuestiona, cada quien llora a quien quiere.
Pero lo preocupante es lo que nos pasa como sociedad, la exaltación de una forma de vida.
Cuestión de valores que, lamentablemente, estamos perdiendo.
Y varias preguntas.
¿Por qué estaba en las calles?
¿Era demasiado difícil encontrarlo?
¿O alguien miró para otro lado?
Largo prontuario
Ruiz tenía dos órdenes de captura vigentes, una del juez Yoan Paul López, del 6 de enero pasado, y otra del juez Francisco Acevedo, del 20 de enero pasado.
Ya tenía una condena en procedimiento abreviado, dictada en julio del 2025, por parte del juez Francisco Acevedo, a pedido de la defensa, con el consentimiento de la fiscala Fátima Girala y del querellante adhesivo, un agente policial que fue víctima del robo de su arma de fuego.
Además, tenía un sobreseimiento provisional de parte de la jueza Cynthia Lovera, a pedido del fiscal Hernán Mendoza, en un caso de homicidio tentado, donde debía realizar unas diez diligencias, entre reconstrucción de los hechos y testificales.
El 20 de diciembre pasado, Pingüi habría disparado contra Francisco Ariel Martínez Penayo, quien falleció el 12 de enero de este año, por lo que el 20 de enero, el juez de Garantías Francisco Acevedo dictó rebeldía y orden de captura.