Los fiscales Cleider Velázquez y Óscar Paredes dispusieron la aprehensión de Deivid Petter De Souza, de 34 años, dueño de la Cantera Petters S.A., y de Andrés Pintos Venialgo, de 59, explosivista autorizado de la empresa, según los datos oficiales.
Ambos son investigados debido a un importante faltante de explosivos en el stock de la compañía, que no fue reportado ante las autoridades, lo que refuerza la hipótesis de una eventual provisión deliberada al grupo criminal que ejecutó el golpe.
La pista decisiva surgió en la escena del crimen: los delincuentes —alrededor de 20 hombres fuertemente armados— dejaron una bomba sin detonar dentro de una de las camionetas utilizadas en el escape. Ese artefacto permitió que especialistas de la Dirección General de Material Bélico (Digemabel) rastrearan el origen de la dinamita.
Los códigos del material explosivo revelaron que la carga, fabricada en Brasil, había sido adquirida por la cantera el 10 de octubre, apenas veinte días antes del asalto que dejó un botín sustraído estimado en USD 910.000.
El operativo en Katueté incluyó la voladura de parte del edificio bancario para acceder a la bóveda; un modus operandi que recuerda a bandas dedicadas al crimen organizado transfronterizo. La investigación continúa y no se descartan nuevas órdenes de detención en los próximos días, según fuentes del caso.
