El programa académico ofrece una oferta diversa y adaptada a la demanda laboral, incluyendo las carreras de Derecho, Psicología, Comercio Exterior, Marketing y Ciencias del Deporte. Con una duración de cuatro años —más el periodo de tesis—, los estudiantes accederán a una modalidad híbrida, que combinará clases presenciales con herramientas virtuales, garantizando la calidad educativa dentro del recinto penitenciario.
Bajo la gestión de la Dirección de Bienestar y Reinserción Social y con el acompañamiento del director del penal, Diego Resquín, las 50 personas seleccionadas ya han completado su preinscripción. Este esfuerzo es coordinado por Deisy Turlan, encargada del área de Reinserción Social, quien destacó que el acceso a la universidad no es solo una formación académica, sino un proceso de transformación personal.
Este hito no solo representa un avance institucional, sino que se fundamenta en la Ley de Beneficios de Reducción de la Condena. Dicha normativa reconoce formalmente el estudio como un factor determinante para la reinserción, permitiendo que el esfuerzo académico se traduzca en una reducción efectiva del tiempo en prisión para aquellos que demuestren compromiso con su formación.
HACIA UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA
Desde el Ministerio de Justicia subrayaron que el trabajo articulado con instituciones como la UPAP responde a la convicción de que la dignidad humana es el pilar de cualquier reforma penitenciaria. «Apostar a la educación es apostar al cambio y a una sociedad más inclusiva», indicaron las autoridades durante el acto.
Con este programa, la Penitenciaría Padre Juan Antonio de la Vega se posiciona como un referente en el cumplimiento de los estándares internacionales de reinserción, demostrando que la educación superior es una herramienta poderosa para romper el ciclo de la delincuencia y ofrecer una segunda oportunidad real de vida.














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