En un auditorio cargado de expectativas y tensiones palpables, el ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, asumió el rol de principal estratega de la reforma. Su diagnóstico fue directo y desprovisto de eufemismos: las cajas del Magisterio Nacional, las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y los Magistrados Judiciales son hoy “agujeros negros” financieros que amenazan con hundir el sistema de seguridad social del país.
Para ilustrar la gravedad del asunto, el ministro recurrió a la memoria histórica y a la realidad inmediata. Recordó los oscuros días previos a la reforma de 2002, cuando los jubilados del sector público sufrían retrasos de hasta 40 días para percibir sus haberes. Sin embargo, el ejemplo más punzante fue el de la Caja Municipal de Jubilaciones, un organismo que hoy sobrevive entre protestas y pagos fraccionados.
«No podemos permitir que nuestros servidores públicos, tras una vida de trabajo, tengan que mendigar por una jubilación que les corresponde por derecho. Eso es lo que estamos tratando de evitar con esta reforma», sentenció Valdovinos ante una audiencia compuesta por líderes de gremios que miran con desconfianza cada movimiento del Ejecutivo.
LA «CAJA DE PANDORA» DE LA EDAD MÍNIMA
El punto más álgido de la discusión sigue siendo la propuesta de establecer edades mínimas de jubilación (57 años). Para los gremios, especialmente el docente, esto representa una “vulneración de derechos adquiridos” y una desconexión con la realidad laboral de sus sectores.
Para el Gobierno, es una necesidad matemática básica: la esperanza de vida ha aumentado y el sistema actual, diseñado hace décadas, ya no puede sostenerse con los aportes actuales ante una base de beneficiarios que crece exponencialmente.
TRANSPARENCIA EN LA MESA: LOS NÚMEROS SOBRE EL PAPEL
En un movimiento táctico para desactivar las críticas sobre la opacidad del proyecto, Valdovinos realizó un acto simbólico de gran peso político: hizo entrega oficial al presidente de la Cámara, Raúl Latorre, de un documento extenso que contiene el cálculo actuarial completo.
Este informe técnico, que detalla las proyecciones de ingresos y egresos a largo plazo, era la pieza que faltaba en el rompecabezas para los legisladores y sindicatos que exigían pruebas científicas del «apocalipsis financiero» anunciado por el MEF.
La audiencia continúa con la participación de los diversos sectores, quienes ahora, con los datos en la mano, deberán decidir si aceptan el ajuste o proponen alternativas que no comprometan la estabilidad macroeconómica del país. El debate apenas comienza, pero la consigna del Gobierno es clara: la reforma es inevitable, y el tiempo, al igual que los fondos de la Caja, se está agotando.














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