La capital llega a su aniversario con música, actividades culturales y celebraciones, pero también con problemas que llevan décadas sin una solución: deterioro del Centro Histórico, infraestructura urbana insuficiente, dificultades de movilidad, espacios públicos que reclaman recuperación y una pérdida progresiva de habitantes y actividad en determinadas zonas del casco histórico.
La celebración de los 489 años puede ser, por tanto, algo más que una fecha en el calendario. Puede convertirse en una oportunidad para medir cuánto de la promesa de transformación urbana se ha convertido realmente en obras, servicios y calidad de vida para quienes viven y trabajan en la capital.
UNA CIUDAD HISTÓRICA QUE TODAVÍA BUSCA RECUPERAR SU CENTRO
Asunción fue fundada el 15 de agosto de 1537 y es conocida como la “Madre de Ciudades”. Sin embargo, su condición histórica contrasta con el deterioro que durante años afectó a buena parte de su Centro Histórico.
El Gobierno viene intentando cambiar esa realidad mediante la iniciativa Asunción 500 Años, con una estrategia que apunta a recuperar espacios públicos, mejorar infraestructura, poner en valor el patrimonio y generar condiciones para que el centro vuelva a ser un espacio habitado y dinámico.
Este viernes, precisamente, el Gobierno presentó un Manual de Diseño Urbano para el Centro Histórico, que busca establecer criterios comunes para futuras intervenciones en calles, veredas, vegetación, drenaje, iluminación y mobiliario urbano.
El instrumento puede representar un avance importante, pero también plantea una pregunta inevitable: ¿cuánto tiempo más deberá esperar Asunción para que los planes se conviertan en una transformación visible y sostenida?
LOS 500 AÑOS COMO OPORTUNIDAD, NO COMO ESPECTÁCULO
El Gobierno ha insistido en que la conmemoración de los 500 años, que llegará en 2037, no debe limitarse a una celebración. La primera dama, Leticia Ocampos, viene impulsando desde la Comisión Nacional Asunción 500 Años una agenda de revitalización del Centro Histórico. El planteamiento oficial es aprovechar la fecha para dejar un legado urbano concreto.

La idea es correcta. El problema estará en la capacidad de convertirla en una política que sobreviva a los ciclos políticos y no termine convertida en otro conjunto de anuncios, maquetas y proyectos que cambien con cada administración.
Asunción no necesita solamente ser embellecida para recibir visitantes. Necesita volver a ser una ciudad cómoda para vivir, trabajar, invertir, caminar y desarrollar actividades culturales y comerciales.
PEÑA CUMPLE TRES AÑOS: LA ECONOMÍA MEJORA, PERO LA CIUDADANÍA EXIGE MÁS
El tercer aniversario del gobierno de Santiago Peña llega acompañado de indicadores económicos que el oficialismo exhibe como resultados de gestión. Un balance publicado este viernes destaca tres años consecutivos de crecimiento superior al 4%, una reducción de la pobreza del 24% al 16% y la creación de unos 242.000 empleos.
Son cifras relevantes y deben ser consideradas en cualquier evaluación objetiva de la administración. Pero también sería insuficiente evaluar tres años de gobierno únicamente desde los indicadores macroeconómicos.
La verdadera prueba de una gestión está en cuánto de ese crecimiento llega a la vida cotidiana: en la calidad de los servicios públicos, en el transporte, en la salud, en la educación, en la seguridad, en la infraestructura y en las oportunidades para quienes todavía sienten que el progreso del país ocurre lejos de sus hogares. Y Asunción es precisamente uno de los lugares donde esas contradicciones quedan expuestas.
LA CAPITAL NECESITA MENOS ANUNCIOS Y MÁS CONTINUIDAD
El Gobierno ha presentado proyectos relevantes para la capital y su área metropolitana, entre ellos iniciativas vinculadas a infraestructura, resiliencia y el tren de cercanías. También ha impulsado una estrategia para recuperar el Centro Histórico y atraer nuevamente población hacia esa zona. Pero la experiencia paraguaya obliga a mirar estos anuncios con cautela.
La dificultad histórica no ha sido solamente diseñar proyectos. Ha sido ejecutarlos, financiarlos, coordinarlos entre instituciones y mantenerlos durante el tiempo necesario para que produzcan resultados.
La revitalización de Asunción exige, además, una coordinación mucho más profunda entre el Gobierno central y la Municipalidad. No será posible transformar la capital si cada institución trabaja con agendas separadas o si las decisiones urbanísticas responden exclusivamente a los tiempos políticos.
EL DESAFÍO DE PEÑA TAMBIÉN ES EL DESAFÍO DE ASUNCIÓN
La coincidencia de fechas tiene un simbolismo inevitable. Mientras Asunción celebra sus 489 años, Santiago Peña cumple tres años de una administración que todavía tiene dos años por delante.
Es un momento apropiado para evaluar no solamente lo realizado, sino qué país y qué capital pretende entregar al final de su mandato. El propio Peña ha señalado que no está satisfecho con todo lo realizado y que espera entregar un Paraguay mejor que el que recibió. Esa declaración también puede aplicarse a Asunción.
Una capital mejor no se mide por la cantidad de celebraciones, sino por la recuperación de sus espacios públicos; por un transporte público que funcione; por calles y veredas dignas; por un Centro Histórico vivo; por patrimonio protegido; por seguridad; por oportunidades de vivienda y empleo y, sobre todo, por una ciudad donde el ciudadano vuelva a sentirse protagonista.
489 AÑOS MIRANDO HACIA 500
Asunción tiene una ventaja que ninguna otra ciudad paraguaya puede disputar: su historia. Pero la historia, por sí sola, no garantiza futuro. Los próximos 11 años hasta el quinto centenario ofrecen un plazo suficientemente amplio para transformar profundamente la capital si existe planificación, recursos, coordinación y continuidad.
El desafío para Peña y para quienes conduzcan el país y la ciudad en los próximos años será evitar que Asunción 500 Años quede reducida a un eslogan. Porque la verdadera celebración de los 500 años no será la fiesta de 2037. Será que, cuando llegue ese día, los paraguayos puedan mirar su capital y comprobar que aquella ciudad deteriorada, fragmentada y postergada de comienzos del siglo XXI finalmente comenzó a recuperar su grandeza.
Asunción cumple 489 años. Peña cumple tres de gobierno. Ambos tienen algo en común: todavía hay tiempo para cambiar el futuro, pero cada año que pasa convierte las promesas en una deuda más difícil de saldar.