La iniciativa cuenta con el acompañamiento del Ministerio de Justicia y tiene como uno de sus protagonistas a Andrés Jaramillo, quien aporta su talento artístico en la ornamentación del templo.
El interno se formó en talleres promovidos por la cartera estatal, donde desarrolló habilidades que hoy se reflejan en trabajos de pintura de estilo barroco y en detalles arquitectónicos inspirados en pilares de estilo babilónico.
Cada trazo y cada relieve expresan no solo destreza técnica, sino también disciplina, constancia y compromiso con un proceso de cambio personal. El arte, en este contexto, se convierte en una herramienta concreta para canalizar el talento, fomentar el aprendizaje y fortalecer la autoestima de quienes buscan una segunda oportunidad.
La futura capilla apunta a convertirse en un símbolo de transformación dentro del penal, resultado del esfuerzo conjunto de las PPL y del acompañamiento institucional que promueve acciones orientadas a la dignificación y a la construcción de nuevos proyectos de vida.














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