Se trata del proyecto “Libre tras las rejas”, impulsado por la Asociación Vuelve a Soñar, que en estas fechas alcanzará a más de 5.000 personas privadas de libertad, llevando contención, dignidad y esperanza allí donde el tiempo suele detenerse, señaló el Pr. Juan Chávez.
Indicó que la primera parada será la Penitenciaría Nacional de Concepción, donde unas 1.700 personas vivirán una jornada diferente, pensada para romper la rutina del encierro y devolver, aunque sea por un día, el sentido de comunidad y celebración.
UN DÍA DISTINTO, EN EL MOMENTO MÁS DIFÍCIL DEL AÑO
Manifestó que diciembre suele ser una de las etapas más duras para quienes están privados de libertad. Lejos de sus familias, con escasas visitas y pocas oportunidades de contacto humano, muchos atraviesan estas fechas en silencio.
Por eso, el equipo de “Libre tras las rejas” organiza jornadas completas, desde la mañana hasta la tarde, con actividades que combinan lo práctico con lo emocional: cine móvil, peluquería solidaria, música en vivo, momentos de reflexión y un gran festival dentro del penal.
Chávez expresó que uno de los gestos más esperados es el asado comunitario. Más de 500 kilos de carne serán preparados y compartidos entre todos, celda por celda. Para muchos internos, será la primera vez en años que volverán a sentir el olor del asado, ese aroma que remite a hogar, familia y encuentro.
“El 80% no recibe visitas. Algunos ni siquiera recuerdan cuándo fue la última vez que comieron un asado”, explica el capellán Juan Chávez, quien acompaña el proyecto desde hace 13 años.
“NO ES SOLO COMIDA, ES PRESENCIA”
El pastor recordó que el proyecto nació en 2012 y, desde entonces, ya alcanzó a más de 58.000 personas privadas de libertad en todo el país. Pero sus impulsores insisten en que lo más importante no es lo que se entrega, sino estar ahí. “Cuando entramos, muchos preguntan por qué hacemos esto. Y cuando escuchan que es porque alguien los ama y no los da por perdidos, se quedan sin palabras”, relata Chávez.
Durante la jornada, el equipo comparte tiempo con los internos, escucha historias, entrega kits, corta el cabello a quienes más lo necesitan y acompaña con palabras de aliento. La actividad se desarrolla en coordinación con el Ministerio de Justicia, autoridades penitenciarias, agentes y líderes de pabellones, que también se suman a la logística.
UNA FIESTA QUE TRANSFORMA EL CLIMA DEL PENAL
Lejos de los prejuicios, quienes participan aseguran que el clima dentro de la penitenciaría cambia por completo. La música, los artistas folclóricos, los voluntarios y los propios internos convierten el espacio en una verdadera fiesta, marcada por el respeto y la colaboración. “Por un día, muchos vuelven a sentirse personas, no números ni expedientes”, señaló Chávez.
El capellán anunció que luego de Concepción, Libre tras las rejas continuará el 23 de diciembre en el penal de Emboscada Antiguo, y el 30 de diciembre en Pedro Juan Caballero, cerrando el año con un mensaje claro: la dignidad humana no se pierde tras las rejas.
En total, más de 5.000 personas privadas de libertad recibirán acompañamiento en estas fechas, en lo que la asociación denomina su “semana de generosidad”. “No sabemos qué historias hay detrás de cada persona, pero sí sabemos que nadie debería pasar la Navidad sintiéndose descartado”, resumió Chávez.














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