El presidente de la ANDE, Ing. Miguel Báez, participó este jueves 8 de octubre de una reunión interinstitucional convocada por la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), en la que se coordinaron las acciones preventivas y los mecanismos de respuesta ante posibles emergencias.
El encuentro reunió a instituciones vinculadas a la atención de situaciones que podrían generarse como consecuencia del temporal, entre ellas desbordes de cauces hídricos, raudales, caída de árboles, daños en infraestructura y cortes de servicios básicos.
Durante la reunión, Báez informó que la ANDE cuenta con 40 cuadrillas preparadas y en alerta, con personal técnico y recursos disponibles para intervenir ante eventuales averías en el sistema eléctrico.

La preparación se da en un contexto de especial atención para la institución, luego del fuerte temporal registrado el sábado 3 de octubre, cuando la ANDE activó el Código Rojo y movilizó 40 cuadrillas adicionales para atender los daños ocasionados por los vientos y la caída de granizos. En aquella jornada, 61 alimentadores de 23.000 voltios quedaron fuera de servicio en el área metropolitana.
UN NUEVO SISTEMA CON LLUVIAS INTENSAS Y RÁFAGAS
La Dirección de Meteorología e Hidrología advirtió que el sistema de tormentas ingresaría desde el sur de la Región Oriental y se desplazaría progresivamente hacia el centro y norte del país. El pronóstico contempla lluvias importantes, tormentas eléctricas, ráfagas de viento y probabilidad de granizo, con fenómenos que podrían presentarse de manera puntual y severa.
El boletín especial emitido por Meteorología estimó acumulados de lluvia de entre 90 y 120 milímetros, con posibilidad de ráfagas de hasta 100 km/h y alta probabilidad de granizadas en sectores de la Región Oriental y parte de la Región Occidental.
Para este jueves, el sistema comenzó a afectar principalmente al sur del país y avanzaría hacia otros departamentos durante la jornada. Para el viernes se prevé la continuidad de las lluvias y tormentas en amplias zonas del territorio. En Asunción y Central, las autoridades meteorológicas también prevén lluvias con tormentas eléctricas.
ANDE CUENTA CON UN PROTOCOLO DE CONTINGENCIA
La institución dispone de un Protocolo de Apoyo en Emergencias que permite incrementar progresivamente el despliegue operativo de acuerdo con la intensidad del fenómeno meteorológico o la magnitud de los daños registrados.
El esquema contempla distintos niveles de contingencia: con el Código Amarillo se incorporan 20 cuadrillas adicionales; con el Código Naranja, 30; y ante un Código Rojo, reservado para cortes masivos y daños severos, se movilizan 40 cuadrillas adicionales o más, principalmente hacia zonas críticas como Asunción y Central.
La estrategia busca reducir los tiempos de reposición y priorizar la recuperación del servicio en los sectores de mayor impacto.
De acuerdo con el procedimiento operativo de la ANDE, ante una afectación importante se priorizan inicialmente las líneas de transmisión y los principales alimentadores de media tensión, con el objetivo de restablecer el suministro al mayor número posible de usuarios. Posteriormente se atienden hospitales y otros servicios esenciales, antes de avanzar hacia reclamos domiciliarios y fallas puntuales en redes de baja tensión.
Coordinación para responder a eventuales emergencias
La participación de la ANDE en la mesa convocada por la SEN busca precisamente coordinar esta respuesta con otras instituciones, de manera que eventuales desbordes, cortes de rutas, caída de árboles u otros daños puedan ser atendidos con mayor rapidez.
Báez señaló además que, cuando una emergencia requiera trabajos prolongados de reposición, la institución dispone de recursos adicionales para sostener la atención de servicios esenciales.
La ANDE mantiene así un despliegue preventivo mientras avanza el sistema de tormentas, en un escenario que vuelve a poner a prueba la capacidad de respuesta de los servicios públicos frente a eventos meteorológicos severos.
Ante posibles cortes de energía, la institución recuerda que los usuarios deben evitar manipular cables caídos o instalaciones dañadas, debido al riesgo de electrocución. También resulta recomendable desconectar equipos eléctricos sensibles durante tormentas severas para reducir el riesgo de daños por variaciones de tensión.