La investigación, financiada por el CONACYT y llevada adelante por investigadores categorizados del PRONI, se centró en pacientes que acudieron a la urgencia del hospital bajo sospecha de estar bajo efectos de sustancias.
Al respecto, el Dr. Juan María Martínez, director del nosocomio, detalló a RCC Radio que durante el segundo semestre de 2024 y el primero de 2025 se aplicaron 300 test toxicológicos. Los resultados son reveladores: más del 50% de los pacientes analizados (unos 150 casos) dieron positivo a algún tipo de estupefaciente.
Aunque las sustancias más frecuentes siguen siendo el alcohol (droga lícita), la marihuana y la cocaína, el hallazgo de siete casos positivos de fentanilo marcó un punto de inflexión. El fentanilo es un analgésico de uso médico controlado, fundamental en anestesias y cuidados paliativos para el cáncer; sin embargo, su detección en pacientes de urgencia confirma que ha «permeado» los sistemas de control estatal para ser comercializado ilícitamente.
El Dr. Martínez advirtió sobre la peligrosidad de esta sustancia, comparando la situación con la crisis que atraviesa Estados Unidos. “El fentanilo causa la muerte por paro respiratorio. Este estudio nos dio la evidencia científica de que ya está aquí. Si no actuamos ahora, corremos el riesgo de ver en nuestras ciudades barrios con ‘zombies’ por el efecto de esta droga, como ya ocurre en grandes capitales del mundo”, sentenció el médico.
POLI-CONSUMO Y PERFIL DEL AFECTADO
El informe destaca que el consumo no distingue clases sociales ni distritos, aunque se concentra mayoritariamente en jóvenes de entre 20 y 30 años, con un pico de consultas durante las noches de fines de semana, feriados y eventos turísticos masivos, como el Rally Mundial o las fiestas de fin de año.
Un fenómeno preocupante detectado es el poli-consumo: pacientes que ingresan por una aparente borrachera, pero que en el test toxicológico revelan una combinación de alcohol con marihuana, cocaína y benzodiazepinas (ansiolíticos). Esta mezcla multiplica los riesgos de sobredosis y complicaciones severas que requieren internaciones prolongadas en Unidades de Terapia Intensiva (UTI), generando un alto costo para el sistema de salud pública.
LA FAMILIA COMO ESLABÓN CONTRA EL NARCOTRÁFICO
El Dr. Martínez fue enfático al señalar que, si bien el Plan Sumar del Gobierno Nacional es un paso acertado en materia de políticas públicas, la respuesta del Estado será insuficiente si la sociedad civil no se involucra. “La adicción es una enfermedad que no se cura, pero se controla. Sin embargo, cuando la sociedad espera que el Estado haga todo, el sistema fracasa”, afirmó.
Desde su perspectiva personal y profesional, el director hizo un llamado a revalorizar a la familia como base de la sociedad. Argumentó que la desatención familiar y la pérdida de valores han dejado el camino libre para que las drogas destruyan hogares. “Tenemos que volver a darle a la familia su rol principal. Como padre y como médico, estoy convencido de que ese es el único camino para salvar a nuestra juventud de terminar en un ataúd o transmitiendo enfermedades graves por el uso de jeringas compartidas”, concluyó.














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