La seguridad de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú se vio sacudida durante la jornada de visitas por un hallazgo inusual. Un par de calzados con una estructura sospechosa encendió las alarmas de los agentes policiales, quienes, ante el temor de que se tratara de un dispositivo electrónico prohibido o incluso un artefacto explosivo, solicitaron la intervención urgente de la Fuerza de Operaciones Policiales Especiales (FOPE).
El Comisario Julián Insfrán, en comunicación con RCC Radio, relató los pormenores del procedimiento. Según el jefe policial, durante la revisión de rutina a los familiares de los internos, el personal detectó que una mujer de la tercera edad traía consigo unas zapatillas usadas con una característica particular: una doble plantilla que ocultaba cables, una batería y un interruptor.
INTERVENCIÓN TÉCNICA
«Cualquier objeto extraño a lo normal que tenga dispositivos electrónicos, cables o baterías, nos obliga a activar el protocolo», explicó Insfrán. Ante la incertidumbre, técnicos especializados de la FOPE inspeccionaron el calzado minuciosamente. Tras el análisis, determinaron que el «mecanismo» no era más que un sistema de luces LED, común en calzados infantiles o de origen brasileño, que se activa con la presión al caminar.
La dueña del calzado, una madre preocupada, explicó a los intervinientes que compró las zapatillas en el sector de usados del mercado de Luque. El motivo de su compra fue económico y práctico: buscaba algo «baratito» para su hijo, quien se quejaba constantemente de que le robaban sus pertenencias dentro del penal. La mujer aseguró desconocer que el calzado contaba con ese sistema de luces.
EL DESAFÍO DE LOS CONTROLES
El comisario Insfrán destacó que la «practicidad» del personal de seguridad es clave en días de gran afluencia, como el pasado domingo, donde ingresaron casi mil personas. El ingenio para burlar los controles es constante: desde chips ocultos en paquetes de comida hasta cargadores desarmados en artículos artesanales.
«Penosamente tenemos que abrir todo: tortas, comida cocinada, cartones sellados. Los internos y sus familiares buscan formas muy artesanales de esconder objetos», señaló el jefe policial.
Aunque el susto pasó y se descartó cualquier peligro, el episodio dejó una nota agridulce: el interno se quedó momentáneamente sin su calzado debido a la verificación técnica, aunque el comisario no descartó realizar una gestión solidaria para reponer el artículo a la madre.












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