El mercado de combustibles se encuentra en estado de alerta ante la posibilidad de un nuevo incremento en los precios de naftas y diésel, que podría concretarse en las próximas horas.
De acuerdo con estimaciones del sector, la suba oscilaría entre G. 600 y G. 900 por litro. El diésel sería el más afectado, con un eventual aumento cercano a G. 900 por litro, mientras que las naftas experimentarían un ajuste aproximado de G. 600 por litro, con variaciones según el emblema.
Si bien el reajuste aún no fue oficializado, algunas distribuidoras ya analizarían aplicarlo en el corto plazo, lo que mantiene en vilo tanto a consumidores como a sectores productivos.
De confirmarse, el incremento se sumaría a una seguidilla de subas registradas desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, acumulando más de G. 3.000 por litro en ciertos tipos de diésel y cerca de G. 2.000 por litro en naftas.
La expectativa de este nuevo golpe al bolsillo genera inquietud, debido a su efecto en cadena sobre el transporte, los alimentos y otros productos esenciales, en un contexto económico ya presionado.














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