Luego de las lluvias registradas en la tarde de ayer, los vecinos del barrio Niño Jesús de J. Augusto Saldívar encontraron una asquerosa sorpresa al abrir sus canillas: el agua sale verde y con un olor nauseabundo.
Los vecinos hicieron el reclamo a la oficina local de la aguatería El Progreso, que brinda el servicio, pero no recibieron respuesta alguna.
Reportaron que con las horas el color fue desapareciendo, pero que aún persistía el fétido olor.
Los residentes señalaron que, si bien para algunos es la primera vez, situaciones similares ya ocurrieron hace cuatro años.















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