La declaración, cargada de dolor y vulnerabilidad, puso el foco en el impacto emocional que sufren los hijos pequeños de Almir, Bruno y Bruna, quienes, según relató su madre, preguntan cada noche por el regreso de su padre.
«La ausencia de un hijo, esposo y padre ha dejado un vacío inmenso en los corazones de nuestra familia», expresó Jiménez. El mensaje no solo es un lamento, sino un intento directo de abrir un canal de comunicación con quienes mantienen cautivo a De Brum.
La familia fue enfática al declarar su apertura total al diálogo para lograr la liberación: «Estamos dispuestos a escuchar y dialogar sobre cualquier aviso que tengan. Les pedimos que actúen con humanidad y cumplan su palabra para que Almir regrese».
EL PEDIDO DE UNA SEÑAL
El clamor de la familia se centra en la necesidad de ver o escuchar a Almir. La esposa solicitó un video o una fotografía reciente donde él pueda hablarles, un gesto que consideran fundamental para sostener la esperanza de sus hijos y de su madre, quien también se encuentra en un estado de profunda desesperación.
Hasta el momento, las autoridades mantienen un hermetismo cauteloso sobre el avance de las investigaciones, mientras la familia Brum sobrevive «hora tras hora» esperando una señal que les devuelva la paz.
