En el documento, fechado en Asunción el 3 de enero de 2026, el Ministerio de Relaciones Exteriores recordó que Paraguay había advertido oportunamente sobre la “deriva insostenible” del régimen venezolano bajo el mando de Maduro, a quien identifica como cabecilla del denominado Cartel de los Soles, una estructura criminal que ha sido declarada formalmente como organización terrorista por las autoridades paraguayas.
Según la Cancillería, la persistencia de dicha organización en el poder constituía un riesgo directo para la región, en contraposición a los principios del derecho internacional y la convivencia democrática entre los Estados.
Pese a este contexto, el Gobierno paraguayo reafirmó que su política exterior se rige por la búsqueda de soluciones pacíficas y democráticas, y señaló que observa con atención el desarrollo de los acontecimientos en Venezuela. En ese sentido, hizo un llamado a priorizar vías institucionales que permitan una transición ordenada, con garantías para la restauración del Estado de Derecho.
El comunicado sostiene que la salida del líder de la organización calificada como terrorista debe abrir de manera inmediata el camino hacia la reconstrucción democrática de Venezuela, destacando que la voluntad popular expresada en las urnas debe ser el único motor legítimo del proceso político.
La postura oficial del Paraguay se diferencia de otros pronunciamientos regionales al combinar la defensa del principio de solución pacífica de los conflictos con una posición firme frente al régimen de Maduro, al que considera una amenaza criminal para la región, y al respaldar la necesidad de una transición que restablezca plenamente el orden constitucional en el país caribeño.














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