La iniciativa, impulsada por países del Golfo, proponía “alentar” el uso de escoltas armadas para proteger buques mercantes y exigía a Irán cesar sus ataques contra infraestructuras civiles en la región. Sin embargo, el texto no prosperó pese a obtener 11 votos a favor y dos abstenciones (Pakistán y Colombia), ya que los votos en contra de Moscú y Pekín —miembros permanentes— equivalen a veto.
El rechazo se produce en medio de un conflicto que se intensificó desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron bombardeos sobre territorio iraní, seguidos por represalias de Teherán contra países del Golfo que albergan bases estadounidenses, además del bloqueo del estrecho de Ormuz, con impacto directo en la economía global.
CRÍTICAS CRUZADAS Y ACUSACIONES DE PARCIALIDAD
Durante el debate, Rusia argumentó que la resolución era “desequilibrada” y omitía las causas del conflicto. Su embajador, Vassily Nebenzia, sostuvo que el texto ignoraba los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y advirtió que aprobarlo habría significado “dar carta blanca a una mayor escalada”.
En la misma línea, China respaldó el veto al considerar que la propuesta no abordaba las raíces del conflicto. El embajador Fu Cong afirmó que la iniciativa podía legitimar acciones militares no autorizadas y aumentar las tensiones. “Esta es una guerra que nunca debió haber ocurrido”, sentenció.
LLAMADOS A LA MODERACIÓN Y ADVERTENCIAS DE LA ONU
Desde la ONU, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, criticó duramente la “retórica incendiaria” de las partes, incluyendo amenazas recientes del presidente estadounidense Donald Trump. “Es repugnante. Llevar a cabo tales amenazas equivaldría a cometer los crímenes internacionales más graves”, advirtió Türk.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su alarma e instó a respetar el derecho internacional humanitario, recordando que las infraestructuras civiles —incluidas las energéticas— no pueden ser objetivo de ataques.
DIVISIÓN INTERNACIONAL Y RIESGOS ECONÓMICOS
El proyecto fue presentado por Baréin, con apoyo de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait y Qatar. Tras la votación, el canciller bareiní lamentó el fracaso de la resolución, advirtiendo que envía “una señal equivocada” sobre la seguridad de las rutas marítimas internacionales.
Desde Washington, el asesor Michael Waltz defendió la postura estadounidense y acusó a Irán de “tomar como rehén” el estrecho de Ormuz y, con ello, a la economía mundial.
Mientras tanto, Pakistán abogó por una salida diplomática, proponiendo una hoja de ruta que incluya cese inmediato de hostilidades, diálogo inclusivo y protección de civiles.
UN CONFLICTO EN ESCALADA
El fracaso del Consejo de Seguridad refleja la profunda división entre las potencias globales y deja sin una respuesta unificada a una crisis que amenaza con escalar aún más, tanto en el plano militar como económico, en una de las regiones más estratégicas del mundo.














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