Los habitantes de Venezuela vivieron momentos de terror este miércoles luego de que dos fuertes terremotos sacudieran el centro del país con apenas un minuto de diferencia. Los movimientos telúricos, de magnitudes 7,2 y 7,5 respectivamente, provocaron el derrumbe de edificios, daños materiales considerables y escenas de desesperación en la capital, Caracas.
Según datos preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el primer sismo se registró a las 22:04 GMT con epicentro a 21 kilómetros al oeste de Morón y una profundidad de 10 kilómetros. Instantes después se produjo un segundo movimiento aún más intenso, cuyo impacto se sintió en amplias zonas del territorio venezolano e incluso en Colombia.
Las consecuencias fueron especialmente graves en Caracas, donde varios inmuebles sufrieron daños estructurales y algunos colapsaron por completo. En el barrio de Altamira, un edificio de 22 pisos quedó reducido a escombros, mientras familiares y voluntarios buscaban desesperadamente a posibles sobrevivientes entre los restos de la estructura.
El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, confirmó que existen personas lesionadas y varios edificios derrumbados como consecuencia del fenómeno. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se habían difundido cifras oficiales sobre fallecidos o heridos.
En distintos puntos de la capital se registraron escenas de pánico. En un concurrido centro comercial de Altamira, cientos de personas evacuaron apresuradamente las instalaciones cuando comenzaron los temblores. Testigos relataron que estanterías cayeron dentro de los locales comerciales, se desprendieron partes de techos y aparecieron grietas en paredes y escaleras.
Además de los daños estructurales, varias zonas quedaron sin suministro eléctrico y numerosas calles amanecieron cubiertas por vidrios y otros materiales desprendidos de edificios. Decenas de ciudadanos permanecieron durante horas en espacios abiertos por temor a nuevas réplicas.
Equipos de rescate, socorristas y especialistas continuaban inspeccionando las áreas afectadas y evaluando los daños, mientras las autoridades mantenían el monitoreo de la actividad sísmica y coordinaban las tareas de asistencia a la población afectada.
