Peña defiende ante la ONU la vida desde la concepción y reclama recuperar la confianza con resultados

El presidente de la República, Santiago Peña, abrió este miércoles su intervención ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas con una definición contundente sobre uno de los principios que Paraguay sostiene como parte de su posición internacional: la defensa de la vida humana desde la concepción.

Ante los jefes de Estado y de Gobierno reunidos en Nueva York, el mandatario afirmó que Paraguay llega al “concierto de las naciones” con una convicción que, según expresó, “no negocia”: colocar la dignidad de la persona humana en el centro de las decisiones.

A partir de ese principio, Peña enumeró los valores que, según sostuvo, orientan la posición paraguaya en el ámbito internacional: libertad, democracia, soberanía de los Estados, respeto de los derechos humanos y solución pacífica de las controversias.

Pero el mandatario puso especial énfasis en la defensa de la vida y la familia. “Por eso reivindicamos la vida humana desde su concepción y reconocemos a la familia como núcleo fundamental de nuestra sociedad”, afirmó durante su discurso.

Peña insistió en que la dignidad humana debe ser entendida como un principio que acompaña a la persona durante toda su existencia. “La dignidad humana, desde la concepción hasta el fin de la vida, es el fundamento de nuestra presencia en esta tierra”, expresó.

UNA POSTURA QUE PARAGUAY LLEVA AL ÁMBITO INTERNACIONAL

La definición planteada por Peña ante la ONU se inscribe en la posición que Paraguay ha sostenido en distintos foros internacionales respecto de la protección de la vida y la familia.

La propia Constitución Nacional paraguaya establece en su artículo 4 que “el derecho a la vida es inherente a la persona humana” y garantiza su protección, en general, desde la concepción. Este principio forma parte del marco jurídico nacional y constituye uno de los fundamentos de la postura que el Gobierno paraguayo presenta en escenarios internacionales.

En su intervención, Peña no presentó la defensa de la vida como un asunto aislado, sino que la integró a una concepción más amplia de la dignidad humana y de los derechos fundamentales.

El mandatario vinculó esa visión con la defensa de la democracia, las libertades y la soberanía de los Estados, planteando que el respeto de la persona debe constituir el punto de partida de las decisiones políticas.

Su discurso se produce, además, en un contexto internacional marcado por fuertes debates sobre derechos humanos, conflictos armados, crisis institucionales y cambios en las relaciones de poder.

El propio secretario general de la ONU, António Guterres, señaló al inicio del actual período de sesiones que el mundo atraviesa una profunda transformación, marcada por conflictos prolongados, desigualdad, cambio climático y el rápido avance de la inteligencia artificial.

“LA CONFIANZA NO SE RECUPERA CON LINDOS ESLÓGANES”

Otro de los puntos destacados de la intervención de Peña fue su llamado a recuperar la confianza de la ciudadanía y de las sociedades en las instituciones.

El presidente advirtió que existe una brecha cada vez mayor entre los compromisos asumidos por los gobiernos y los resultados que finalmente consiguen. “Hay una distancia cada vez más visible entre los compromisos que asumimos y los resultados que logramos”, sostuvo.

Según Peña, cuando esa distancia aumenta, también se deteriora la confianza de la población. Y planteó que ese problema no puede resolverse únicamente mediante discursos políticos o declaraciones.

“Esa confianza no se recupera con veras declaraciones o lindos eslogans. Se recupera enfrentando los problemas sin temor y proponiendo soluciones y ofreciendo resultados”, afirmó.

El planteamiento adquiere especial relevancia porque coincide con el eje oficial de la 81.ª Asamblea General: restaurar la confianza y gestionar la transformación para que Naciones Unidas genere resultados para todos.

Así, el discurso de Peña no se limitó a reivindicar principios, sino que introdujo una exigencia de eficacia y resultados concretos como condición para recuperar la credibilidad de las instituciones.

DEMOCRACIA, SOBERANÍA Y SOLUCIÓN PACÍFICA

En la primera parte de su alocución, el presidente también reafirmó la posición paraguaya respecto del orden internacional.

La defensa de la democracia y la libertad fue presentada junto con la soberanía de los Estados, el respeto de los derechos humanos y la solución pacífica de las controversias.

Este enfoque mantiene continuidad con anteriores intervenciones de Peña ante Naciones Unidas, en las que Paraguay ha defendido el multilateralismo, aunque también ha planteado la necesidad de que las instituciones internacionales sean más eficaces y capaces de responder a los desafíos actuales.

En su primera intervención como presidente ante la ONU, en 2023, Peña ya había señalado que el multilateralismo enfrentaba desafíos relacionados con su eficacia y legitimidad.

Ahora, tres años después, el mandatario volvió a colocar la confianza y los resultados en el centro de su mensaje.

PARAGUAY EXPONE SU PROPIA VISIÓN

Con esta intervención, Peña presentó ante la comunidad internacional una visión de país basada en varios principios: defensa de la vida desde la concepción, centralidad de la dignidad humana, familia como núcleo de la sociedad, democracia, libertad, soberanía y solución pacífica de conflictos.

La apuesta discursiva del mandatario fue acompañar esos principios con una demanda de mayor eficacia institucional.

La idea central planteada por Peña fue que los compromisos internacionales y las declaraciones políticas solamente adquieren valor cuando se traducen en resultados concretos para las personas.

En ese sentido, su mensaje ante la Asamblea General combinó una definición de principios que Paraguay considera no negociables con un llamado a los gobiernos y organismos internacionales a demostrar con hechos que sus compromisos pueden convertirse en soluciones.

La 81.ª Asamblea General se desarrolla precisamente bajo la premisa de recuperar la confianza y conseguir resultados, en un escenario internacional atravesado por conflictos, desigualdades y transformaciones tecnológicas y geopolíticas.

 

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