Así lo afirmó este martes a RCC Radio el viceministro de Relaciones Exteriores, Víctor Verdún, al referirse a la postura paraguaya frente a los recientes acontecimientos en Venezuela y al debate internacional sobre soberanía y derecho internacional.
Verdún recordó que Paraguay ha mantenido una línea coherente en todos los foros multilaterales, denunciando de manera constante el accionar de estos regímenes autoritarios. “La posición de Paraguay es clara: rechazo total a las dictaduras y condena permanente a la violación de los derechos fundamentales de sus ciudadanos”, subrayó.
En relación con Venezuela, el viceministro consideró que el país atraviesa un proceso de transición, y señaló que la actual presidencia encargada constituye un puente hacia un escenario de estabilización democrática, que permita la asunción de autoridades legítimamente electas y la celebración de comicios libres. Recordó además que Paraguay ha reconocido previamente a autoridades opositoras como representantes legítimos, en consonancia con la voluntad popular venezolana.
Consultado sobre el eventual levantamiento de sanciones por parte de Estados Unidos y un posible restablecimiento de relaciones diplomáticas, Verdún fue cauto y aclaró que Paraguay observa con atención la evolución de los hechos, pero consideró improbable la reapertura de la embajada paraguaya en Venezuela mientras persista el actual régimen. “Con la presencia de Delcy Rodríguez, veo muy difícil que se pueda avanzar en ese sentido”, afirmó.
Sobre el debate en torno a la soberanía y el derecho internacional tras la reciente intervención en Venezuela, el viceministro planteó una reflexión crítica. “La pregunta no es si se vulneró la soberanía, sino qué soberanía se pretende defender cuando se invoca el derecho internacional para proteger a un régimen que ha causado tanto daño”, expresó.
Verdún denunció además la doble vara de la comunidad internacional, al recordar que muchos países que hoy invocan la soberanía guardaron silencio ante presos políticos, asesinatos, persecuciones y violaciones sistemáticas de derechos humanos en Venezuela y Cuba.
Citó como ejemplos la detención pública de un gobernador venezolano y el asesinato de un exmilitar en Chile, presuntamente vinculado a estructuras criminales del régimen cubano, hechos que —según señaló— no generaron respuestas contundentes de los organismos internacionales. “En los foros internacionales éramos apenas cinco, seis u ocho países los que denunciábamos estos crímenes. Eso demuestra que, en la práctica, el derecho internacional no se aplica a los dictadores”, concluyó el viceministro.
