“Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes”, aseveró Milei, en alusión al símbolo utilizado por el movimiento a favor del aborto legal. El mandatario sostuvo que Argentina ya no alcanza una tasa de crecimiento poblacional que permita el reemplazo generacional y aseguró que esta situación repercutirá tanto en el crecimiento económico como en el sistema previsional.
La preocupación por la evolución demográfica argentina, sin embargo, trasciende el debate político sobre el aborto. Las estadísticas oficiales muestran un marcado descenso de los nacimientos. Según datos difundidos por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en 2014 se registraron 777.012 nacimientos en Argentina, mientras que en 2023 la cifra cayó a 460.902.
La tasa global de fecundidad también se encuentra muy por debajo del nivel considerado de reemplazo, establecido en torno a 2,1 hijos por mujer. Un estudio presentado por UNFPA en agosto de 2026 señala que la tasa argentina descendió hasta aproximadamente 1,2 hijos por mujer. Además, el 57% de las personas de entre 18 y 45 años encuestadas manifestó que todavía no alcanzó la cantidad de hijos que desearía tener si no existieran limitaciones.
El fenómeno tiene una dimensión económica y social cada vez más relevante. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), elaboradas a partir del Censo 2022, confirman un proceso sostenido de envejecimiento poblacional. En 2022, las personas de 65 años y más representaban el 11,9% de la población. Para 2040, el INDEC proyecta que ese grupo alcance alrededor del 16,4% del total.
La reducción de la población en edades jóvenes y el aumento de los adultos mayores generan desafíos para los sistemas previsionales, especialmente en esquemas que dependen en buena medida de los aportes de los trabajadores activos para financiar las prestaciones de los jubilados. Menos personas en edad laboral y más beneficiarios implican una presión creciente sobre las cuentas públicas y sobre el mercado de trabajo.
No obstante, la explicación de la caída de la fecundidad es motivo de debate. Milei atribuyó directamente parte del fenómeno a la legalización del aborto y al movimiento feminista que la impulsó. La Ley 27.610, que regula el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo, fue sancionada el 30 de diciembre de 2020 y publicada en enero de 2021.
Los organismos especializados en población plantean una explicación más amplia. El UNFPA señala que entre las principales razones para postergar o reducir la cantidad de hijos aparecen las dificultades económicas, el costo de la vivienda, la inseguridad laboral, las dificultades para acceder a servicios de cuidado y otros factores sociales.
De hecho, la caída de la natalidad argentina comenzó antes de la aprobación de la Ley 27.610. Los datos muestran una tendencia descendente desde 2014, varios años antes de la legalización del aborto. Por ello, aunque Milei plantea una relación entre ambos fenómenos, los datos disponibles muestran que la crisis demográfica responde a un proceso de mayor duración y múltiples factores.
El propio INDEC proyecta que la fecundidad continuará por debajo del nivel de reemplazo durante las próximas décadas: estima 1,27 hijos por mujer para 2025 y 1,40 para 2040. En paralelo, la estructura etaria seguirá desplazándose hacia una población más envejecida.
Así, el debate planteado por Milei coloca sobre la mesa un problema que excede la discusión sobre el aborto: cómo sostener el crecimiento económico, el mercado laboral y los sistemas de protección social en una Argentina con menos nacimientos y una proporción creciente de adultos mayores. El desafío demográfico ya forma parte de las discusiones centrales sobre el futuro económico y previsional del país.
MILEI ALERTA POR LA CRISIS DEMOGRÁFICA ARGENTINA
El presidente Javier Milei vinculó la caída de la natalidad con la legalización del aborto y advirtió que el descenso de nacimientos tendrá consecuencias sobre el crecimiento económico y el sistema previsional.
Argentina pasó de 777.012 nacimientos en 2014 a 460.902 en 2023. La fecundidad cayó a unos 1,2 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo de 2,1. El debate también pone el foco en el envejecimiento poblacional y el futuro de las jubilaciones.
