Rafalowski abordó un dato estadístico preocupante: los 175 heridos registrados durante los traslados a refugios. Explicó que, aunque el sistema de alerta temprana avisa con minutos de antelación, muchos ciudadanos esperan hasta la sirena final. «En ese momento solo quedan 90 segundos para resguardarse; la gente sale corriendo, se cae y se producen las lesiones», señaló.
Aunque la respuesta actual es total, el MDA mira con cautela el futuro. Actualmente, la paralización de la economía permite que miles de voluntarios estén disponibles 24/7. Sin embargo, Rafalowski advirtió que si la actividad laboral y escolar regresa a la normalidad, mantener los turnos de 8.000 rescatistas diarios será un reto logístico sin precedentes.
PROTECCIÓN BAJO TIERRA Y APOYO GLOBAL
Uno de los pilares de la supervivencia del sistema es su infraestructura estratégica. Israel cuenta con el único banco de sangre subterráneo del mundo, diseñado para seguir abasteciendo a los hospitales incluso bajo bombardeo.
Asimismo, el director subrayó que la seguridad de los paramédicos en las calles —quienes trabajan observando intercepciones de misiles sobre sus cabezas— depende exclusivamente de la solidaridad internacional.
«Equipar a miles de rescatistas con cascos y chalecos antibalas solo es posible gracias a las donaciones a través de plataformas como SavingLivesInIsrael.org», concluyó, destacando el valor emocional y físico de un personal que se apoya entre pares para no quebrarse ante la tensión.














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