Mañana, 158 millones de brasileños irán a las urnas para elegir a su próximo presidente. Para ganar los comicios, una fórmula debe superar el 50% de los votos válidos, no incluyendo los sufragios en blanco ni los nulos. Según todas las encuestas, no se daría una victoria en primera vuelta de ninguno de los 13 candidatos, por lo que los dos más votados se enfrentarían en un segundo turno el 25 de octubre.

Cabeza a cabeza
La elección está marcada por la polarización y la concentración de votos hacia el actual presidente en ejercicio, Luiz Inácio Lula da Silva y su principal rival opositor, el senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, quienes se enfrentaron durante toda la semana buscando captar los votos de los indecisos.
Hoy, el día previo a las elecciones, ambos cierran sus campañas con caravanas y recorridos en motocicleta junto a miles de simpatizantes. Lula, quien busca un cuarto periodo en el poder con casi 81 años, encabezará un multitudinario acto en Sao Paulo, que fue escenario del cierre de campaña del exdirigente sindical hace cuatro años, cuando venció en balotaje a Jair Bolsonaro. Por su parte, Flavio Bolsonario, de 45 años, recorrerá el interior de Sao Paulo en motocicleta.
Según las encuestas difundidas por Datafolha este viernes, Lula lidera la intención de voto con 45%, mientras que Bolsonaro obtiene el 40%. Los números varían según la región: el actual presidente ganaría en la primera vuelta en Minas Gerais y Pernambuco, mientras que Flávio Bolsonaro se sitúa a la cabeza en Río de Janeiro y en el Distrito Federal. En São Paulo, ambos están técnicamente empatados. Los sondeos fueron encargados por Globo y el diario Folha de Sao Paulo.
Sin embargo, el escenario cambia en una segunda vuelta, donde Flávio Bolsonaro obtiene un 48% y Lula, un 45%, un empate técnico. El pasado 25 de septiembre, la diferencia era del 49 % frente al 41% a favor del senador frente al candidato del PT.
Otras empresas obtienen informaron resultados similares: Quaest registró 39% para el presidente y 34% para su principal adversario, mientras que Nexus midió 42% para Lula y 37% para Bolsonaro. Ninguna de esas mediciones muestra a un candidato superando por sí solo el umbral necesario para ganar en primera vuelta.
Elección de otras autoridades
El voto es obligatorio para los ciudadanos brasileños alfabetizados mayores de 18 y menores de 70 años. Estos ciudadanos obligados a votar, si por alguna razón no lo hacen, deben posteriormente justificar su ausencia ante la Justicia Electoral.
Brasil también cuenta con un importante padrón en el exterior: 918.876 ciudadanos están habilitados para sufragar fuera del país, distribuidos en 186 ciudades del mundo. Estos electores participan únicamente de la elección de presidente y vicepresidente.
Los comicios de mañana no son solamente una elección presidencial: Brasil concentra en una misma jornada la elección de buena parte de sus autoridades nacionales y estaduales, como gobernadores y vicegobernadores de los 26 estados y del Distrito Federal; los 513 integrantes de la Cámara de Diputados; 54 de los 81 miembros del Senado – dos por cada estado y el Distrito Federal – y los diputados que integrarán las asambleas legislativas estaduales y la Cámara Legislativa del Distrito Federal.
Cada elector que vota dentro de Brasil debe realizar seis selecciones en la urna electrónica: diputado federal, diputado estadual o distrital, dos senadores, gobernador y presidente.
Urnas electrónicas
La jornada electoral se desarrollará entre las 8 y las 17.
Brasil utiliza urnas electrónicas desde 1996. El elector se identifica ante la autoridad de mesa y, una vez habilitado, utiliza un teclado numérico para ingresar el número correspondiente a su candidato o partido. La pantalla muestra el nombre, la fotografía, el cargo y la agrupación política antes de que el voto sea confirmado.
Una vez cerradas las mesas, comienza el procesamiento de los resultados de las urnas, lo que permite que el escrutinio avance rápidamente en la misma jornada electoral.