Para Lula, la acción militar unilateral de Washington constituye una violación flagrante del derecho internacional. «Es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalezca sobre el multilateralismo», advirtió el líder del Partido de los Trabajadores (PT), quien ha convocado a una reunión de emergencia con su gabinete en Brasilia.
El Gobierno brasileño subrayó que esta intervención evoca los «peores momentos de injerencia» en la historia de América Latina y el Caribe, amenazando la estabilidad de la región como una zona de paz. Lula enfatizó que la condena al uso de la fuerza es una postura coherente con la tradición diplomática de Brasil, que siempre ha abogado por soluciones negociadas en conflictos internacionales.
LLAMADO A LAS NACIONES UNIDAS
Ante la gravedad de los hechos, Brasil instó a la comunidad internacional y, específicamente, a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a responder con energía para frenar la escalada. «Brasil condena estas acciones y sigue con la voluntad de promover el camino del diálogo y la cooperación», concluyó el mandatario, quien en semanas previas ya había advertido que una intervención armada desembocaría en una «catástrofe humanitaria».














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