Saar destacó la coordinación diaria, tanto política como militar, con Estados Unidos desde el inicio de la ofensiva conjunta el pasado 28 de febrero. Según el ministro, la campaña busca desmantelar la capacidad ofensiva de Irán, a quien acusa de cometer crímenes de guerra al dirigir sus misiles contra poblaciones civiles.
Mientras la cifra de víctimas aumenta en ambos bandos —con más de 1.200 muertes reportadas en Irán y un millar de desplazados en Líbano—, Israel separa al Estado libanés de la organización Hizbulá. Saar fue enfático: la paz con Beirut es posible, pero depende estrictamente de que el grupo chií cese sus agresiones ejecutadas bajo las instrucciones de Irán.
Con más de 400 oleadas de bombardeos completadas, la ofensiva israelí marca un punto de no retorno en la configuración del Medio Oriente, apostando por un golpe definitivo que cambie el tablero de seguridad regional “de forma permanente”.
