Según el comunicado oficial, leído el viernes último, en conjunto por el Secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy (Jr), la salida responde principalmente a los fallos de la OMS en la gestión de la crisis sanitaria global, que —a juicio de Washington— provocaron un daño profundo al pueblo estadounidense. El gobierno sostiene que la organización obstaculizó el intercambio oportuno y preciso de información crítica, información que pudo haber salvado vidas, y posteriormente intentó encubrir esos errores bajo el argumento de actuar “en interés de la salud pública”.
Otro de los motivos centrales expuestos es la politización de la OMS. Estados Unidos, uno de los miembros fundadores y mayor contribuyente financiero del organismo, afirma que la organización se desvió de su misión fundamental y pasó a responder a una agenda burocrática y política impulsada por países con intereses contrarios a los estadounidenses. Esta dinámica, señala el texto, terminó por afectar la objetividad, la transparencia y la eficacia del organismo.
El comunicado también denuncia lo que califica como actitudes hostiles hacia Estados Unidos incluso durante el proceso de retirada, citando como ejemplo la negativa de la OMS a devolver la bandera estadounidense que colgaba frente a su sede, bajo el argumento de que la organización no reconoce formalmente la salida del país y que, además, existiría una supuesta deuda pendiente.
A partir de ahora, la participación estadounidense en la OMS quedará limitada exclusivamente a completar el proceso de retirada y a proteger la salud y seguridad del pueblo estadounidense. En ese marco, el gobierno anunció la suspensión total de la financiación y del personal estadounidense destinado a programas de la organización.
No obstante, Washington aseguró que continuará ejerciendo un liderazgo global en materia de salud pública mediante acuerdos bilaterales, asociaciones directas y modelos orientados a resultados, con énfasis en la preparación ante pandemias, la cooperación con instituciones sanitarias de confianza y la prevención del ingreso de amenazas sanitarias al territorio nacional.
“El retiro pone fin a una estructura marcada por la inercia burocrática, los conflictos de intereses y una política internacional que ha dejado a la OMS en un estado irreparable”, sostiene el comunicado, que presenta la decisión como un acto de reparación hacia las víctimas de la pandemia, las pequeñas empresas afectadas por las restricciones y las familias estadounidenses que sufrieron las consecuencias de lo que califican como la inacción del organismo.
SALE UN GRAN «CONTRIBUYENTE»
De acuerdo a los datos hallados en la red, Estados Unidos ha aportado contribuciones tanto evaluadas básicas como voluntarias a la OMS. Se le asigna el 22% del presupuesto básico de la OMS (134,58 millones de dólares para el año fiscal 2025) y ha proporcionado un promedio de 237 millones de dólares en financiación voluntaria anual desde el año fiscal 2012 hasta el año fiscal 2024.
