La estrategia, expuesta por el secretario de Estado, Marco Rubio, se estructura en tres fases: estabilización, recuperación y transición, y otorga un papel central al control y administración de la industria petrolera venezolana durante el proceso.
Estabilización inmediata
La primera etapa apunta a contener el caos político, social y económico tras la salida del régimen chavista. En este marco, Estados Unidos anunció medidas para asegurar el control de las exportaciones de petróleo y de los ingresos generados, con el argumento de impedir que recursos estratégicos vuelvan a manos de estructuras corruptas o de grupos armados.
Washington sostiene que esta fase busca garantizar el funcionamiento básico del Estado, evitar enfrentamientos internos y preservar el orden mientras se reorganizan las instituciones.
Recuperación económica y social
En una segunda fase, el plan prevé la reactivación gradual de la economía, con la apertura controlada a inversiones extranjeras, especialmente en el sector energético. También se plantea avanzar en un proceso de reconciliación nacional, que incluya la liberación de presos políticos, eventuales amnistías y la reconstrucción de organismos clave del Estado.
Estados Unidos asegura que los ingresos petroleros administrados durante esta etapa serán destinados a financiar la recuperación económica y social del país.
Transición política
La fase final contempla una transición democrática supervisada, con la organización de elecciones libres, transparentes y con participación plena de la oposición. El objetivo declarado es la conformación de un nuevo gobierno legítimo y el restablecimiento del orden constitucional.
Si bien desde la Casa Blanca se insiste en que no se trata de una ocupación permanente, funcionarios estadounidenses admiten que habrá una supervisión directa inicial para evitar vacíos de poder y garantizar el cumplimiento del cronograma de transición.
El plan ha generado reacciones encontradas en la comunidad internacional y reabre el debate sobre la soberanía venezolana, el rol de Estados Unidos en la región y el futuro del país tras más de dos décadas de chavismo.
Estados Unidos define un plan en tres fases para la Venezuela post-Maduro
El Gobierno de Estados Unidos presentó un plan integral para Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro, con el objetivo declarado de evitar el colapso institucional, reactivar la economía y encaminar al país hacia una transición política con elecciones libres.
