Desde el vamos, el nuevo presidente colombiano marcó una diferencia, al no realizar la ceremonia de asunción al mando en Bogotá, sino en el Cantón Militar Pichincha, en la ciudad de Cali. El mandatario recordó que Pichincha simboliza la lucha por la independencia y evocó la figura de Joaquín de Cayzedo y Cuero, destacando su papel en la defensa de la libertad nacional, marcando también la importancia de mantener la independencia mediante la disciplina, la unidad y el respeto a la legalidad.
La ceremonia también tuvo un marcado momento religioso, con las palabras de líderes de diferentes denominaciones religiosas. David Michaan, Gran Rabino de la Comunidad Hebrea Sefaradí, quien terminó su discurso con un «viva Israel», una muestra del giro radical del nuevo gobierno frente al conflicto en Medio Oriente. Después del rabino, tomó la palabra el pastor cristiano Eduardo Cañas, fundador de la Iglesia Manantial de Vida Eterna y uno de los representantes más prominentes de los evangélicos en Colombia.
Luego habló el capellán de la Presidencia y el presidente de la Conferencia Episcopal en representación de la Iglesia católica.
De la Espriella aseguró que comienza una etapa orientada a recuperar “el orden, la autoridad y la libertad”. En el discurso de una hora y 17 minutos dejó algunas frases que sintetizan lo que será su gestión presidencial en varias áreas.

Seguridad
“Reafirmo mi intención de derrotar sin tregua al narcoterrorismo y a todas las organizaciones criminales que amenazan la libertad de Colombia. Los invito a todos a que nos constituyamos en permanentes defensores de la patria, porque ha llegado la hora de la recuperación total de la seguridad y de la libertad… los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su fuerza pública».
En otra parte, definió lo que será su línea en política exterior: “Mi gobierno impulsará una estrecha articulación internacional en materia de inteligencia, seguridad, justicia y persecución de las finanzas criminales. Uno de mis primeros actos de gobierno, al finalizar esta ceremonia, será suscribir el Escudo de las Américas, una iniciativa que permitirá unir capacidades, compartir información estratégica y fortalecer la acción conjunta de las naciones libres frente a las amenazas que afectan la seguridad nacional y regional”.
Energía
De la Espriella también mencionó un profundo cambio en el área de energía: “anuncio que se autorizará, bajo los más altos estándares técnicos y ambientales, el desarrollo del fracking responsable y sostenible”.
“Recuperaremos la solidez de Ecopetrol, ampliaremos nuestras reservas estratégicas y aseguraremos el abastecimiento de petróleo y gas, atrayendo nuevamente la inversión a ese importante sector de la economía colombiana”.
Convicciones
El nuevo presidente colombiano habló también de sus fuertes convicciones en otras áreas.
De la Espriella defendió la independencia de los poderes del Estado: “Mi Gobierno no va a interferir. No va jamás a atacar o a desafiar a los jueces. Nunca los señalaré ni pretenderé invadir competencias que la Constitución ha confiado a otras autoridades. Mi relación judicial y personal con la rama estará regida por la colaboración armónica y el respeto recíproco. Quiero ser igualmente inequívoco. En mi gobierno no se abrirá camino a una constituyente de ninguna naturaleza”.
También expresó: “Seré el presidente de todos los colombianos, de quienes me honraron con su voto y de quienes, en ejercicio de su libertad, depositaron su confianza en otras opciones políticas. Quienes no creyeron en mi propuesta encontrarán en los hechos la demostración de que este proyecto sirve al bien común y al progreso de toda la nación”. Hizo también una fuerte advertencia sobre un área muy sensible: “Mi gobierno no tolerará ninguna forma de violencia contra mujeres y niños. Todo el peso de la ley caerá sobre quienes se atrevan a maltratarlos. Aquel que atenta contra una mujer o un niño merece ser castigado con cadena perpetua”.
Fe
De la Espriella enfatizó su profunda convicción personal, al agradecer a Dios y poner la religión en el centro del discurso.
“El primer campo de batalla de un gobernante es su propio corazón. Si se conserva la paz interior, se puede sembrar la paz. Si se permanece en la verdad, se puede gobernar con justicia. Y el que está de rodillas delante de Dios jamás será vencido, porque el creador batallará por él».
A su investidura acudieron los líderes de Argentina, Ecuador, Chile, Costa Rica, Honduras, Panamá, República Dominicana, el rey de España y delegaciones de Estados Unidos y países de Europa. Santiago Peña estuvo presente y se prevé un acercamiento entre ambos países, en esta nueva etapa.