A pesar de que las delegaciones se retiraron ayer tras 21 horas de conversaciones en el Hotel Serena, el gobierno de Pakistán —actuando como mediador clave— se niega a dar el proceso por muerto. Fuentes del Ministerio de Exteriores paquistaní aseguran que las negociaciones avanzan en la «dirección correcta», calificando el parón actual de «estancamiento temporal».
Los puntos de fricción son críticos:
El programa nuclear: Washington exige el desmantelamiento total de las capacidades de enriquecimiento de Teherán.
Fondos congelados: Irán reclama el acceso inmediato a 27.000 millones de dólares bloqueados por sanciones para iniciar su reconstrucción tras los ataques de febrero.
Navegación: El estatus de Ormuz, el «cuello de botella» del petróleo mundial.
LUNES NEGRO EN LOS MERCADOS DE CRUDO
La respuesta de los mercados a la orden de Trump de bloquear el Estrecho de Ormuz a partir de hoy ha sido inmediata y virulenta. El barril de Brent para entrega en junio se ha disparado más de un 7%, superando la barrera psicológica de los 102 dólares. Por su parte, el crudo de Texas (WTI) ha seguido una tendencia similar, cotizando por encima de los 104 dólares antes de la apertura oficial en Nueva York.
La amenaza de un bloqueo total en una vía por la que transita el 20% del consumo mundial de petróleo ha generado una ola de pánico entre los inversores, quienes temen que este «pulso» desemboque en un desabastecimiento energético sin precedentes en la era moderna.
Mientras tanto, en Islamabad, el optimismo cauto de los mediadores contrasta con la retórica bélica de Washington y Jerusalén. El mundo observa ahora si el «estancamiento» en Pakistán es solo una pausa para tomar aire o el preludio de una escalada definitiva.














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