De acuerdo con los datos oficiales, desde marzo de ese año, la labor diplomática estadounidense en el país sudamericano se realizaba a través de la Unidad de Asuntos de Venezuela (VAU), con sede en la embajada de Estados Unidos en Bogotá, Colombia. Con esta decisión, Washington retoma su presencia directa en territorio venezolano, en lo que califica como “un nuevo capítulo” en la relación bilateral.
El proceso de reapertura forma parte de un “plan gradual por etapas”, iniciado tras los recientes cambios políticos en Venezuela, que permitieron avanzar hacia la normalización de los vínculos diplomáticos entre ambos países.
RETORNO DIPLOMÁTICO Y PREPARACIÓN DE SERVICIOS
Como parte de este proceso, la diplomática Laura F. Dogu llegó a Caracas en enero para asumir como encargada de negocios y liderar las gestiones en el terreno. Su equipo trabaja actualmente en la “restauración del edificio de la cancillería”, con el objetivo de facilitar el regreso progresivo del personal diplomático y la eventual reanudación de los servicios consulares para ciudadanos.
La reapertura de la sede diplomática permitirá además “fortalecer el contacto directo con autoridades venezolanas, la sociedad civil y el sector privado”, en un contexto de reconstrucción de la relación bilateral.
UN HITO EN LA NORMALIZACIÓN BILATERAL
El regreso de la actividad diplomática en Caracas representa un paso clave dentro del proceso de acercamiento entre ambos países, luego de años de tensiones políticas. Este movimiento se da en paralelo a otras acciones, como el envío de delegaciones diplomáticas y el restablecimiento progresivo de canales de diálogo, con el objetivo de reconstruir la cooperación y abrir nuevas oportunidades económicas y políticas.














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