Trump fue enfático al señalar que la dinámica de extracción en el país caribeño ha cambiado. Según explicó, las reservas que ya fueron extraídas se dirigen a EE. UU. sin que el antiguo régimen reciba beneficios, pero prometió un esquema de ganancias compartidas para el futuro: «Estos son recursos que irán a Estados Unidos, parte a Venezuela y parte a las petroleras».
El mandatario subrayó que su administración tomará el control total de la estrategia comercial. «Vamos a trabajar con Venezuela para tomar una decisión sobre qué compañías tendrán autorización para ir allá… Ustedes van a lidiar directamente con nosotros, no con Venezuela».
SEGURIDAD Y FIN DE LA ERA MADURO
El eje central de este cambio, según el discurso, es la reciente captura de Nicolás Maduro. Trump calificó la detención del líder venezolano por parte de las Fuerzas Armadas de EE. UU. como la «operación militar más espectacular en la historia», señalando que Maduro enfrentará a la justicia federal por crímenes que incluyen el envío masivo de criminales y personas de instituciones mentales hacia la frontera estadounidense.
Con la salida de Maduro, Trump asegura que el mayor obstáculo para la industria —la inseguridad— ha desaparecido. «Ahora tendrán total seguridad. Un país diferente», afirmó, refiriéndose a que las petroleras internacionales finalmente podrán explotar las que son consideradas las mayores reservas probadas del mundo sin los riesgos de años anteriores.
EL EQUIPO DETRÁS DEL «RÉCORD ECONÓMICO»
El presidente aprovechó para dar crédito a su gabinete, destacando la gestión de Marco Rubio en la Secretaría de Estado y de Chris Wright en Energía. Según Trump, el conocimiento técnico de Wright, a quien describió como el empresario petrolero más talentoso del mundo, será vital para alcanzar una producción «sin precedentes» que impulse el Producto Interno Bruto (PIB), el cual situó en un 5,4%.
Finalmente, Trump auguró un futuro de prosperidad compartida, asegurando que el éxito económico de Venezuela bajo este nuevo tutelaje será la clave para que el pueblo de los Estados Unidos se beneficie considerablemente de precios de energía más bajos y un mercado más estable.














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