La agencia aduanera china declaró que su análisis de riesgo concluyó que las condiciones sanitarias brasileñas permitían restablecer el comercio de pollo y productos relacionados con efecto inmediato.
Esta medida se produce tras el brote de influenza aviar altamente patógena detectado el 16 de mayo en una granja de pollos en el municipio de Montenegro, Río Grande do Sul, Brasil.
El veto chino había afectado de modo importante a Brasil, el mayor exportador mundial de carne de pollo, cuya industria destinaba a dicho país uno de sus mayores mercados.
A pesar de que otros destinos ya comenzaron a levantar restricciones —la Unión Europea, por ejemplo, reconoció a Brasil como país libre de gripe aviar en septiembre— China mantuvo su barrera hasta ahora.
Con el levantamiento, las exportaciones avícolas brasileñas podrían recuperar volúmenes clave, aunque los analistas señalan que la normalización no será automática.
El sector exportador advierte que hace falta implementar rigurosos controles sanitarios, reforzar la trazabilidad de la cadena y asegurar que no haya rebrotes para evitar nuevas sanciones.
Este episodio destaca la vulnerabilidad del comercio mundial de proteínas animales frente a crisis sanitarias y la importancia estratégica de los mercados asiáticos.
