“Putin no hace una campaña electoral. Cumple con sus obligaciones presidenciales y esa es su campaña”, explica el politólogo Andrei Kolesnikov, del instituto de investigación Carnegie. “Es el único candidato sin programa. Es muy preocupante, es una prueba de desprecio hacia su pueblo”.
Putin rechazó cualquier debate televisivo con sus opositores y se negó a utilizar el tiempo de antena del que disponen todos los candidatos. A pesar de ello, es omnipresente en los canales de televisión que cubren cada uno de sus actos como jefe de Estado. En las calles, algunos carteles electorales lo muestran posando delante de un mapa de Rusia con el lema “Un presidente fuerte para un país fuerte”.
El presidente, que lleva 18 años en el poder, multiplica las apariciones públicas como jefe de Estado, pero evita las promesas habituales de los candidatos, los baños de multitudes y los mítines electorales.
Fuente: AFP













