Desde Campo Grande, y por invitación del mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, Peña subrayó la importancia de la conectividad ecológica, tomando como ejemplo la integración natural de Sudamérica, donde los ecosistemas trascienden fronteras políticas.
El jefe de Estado recordó que Paraguay se ubica en un punto estratégico del continente, como convergencia de tres grandes sistemas: el Gran Chaco, el Pantanal y el Bosque Atlántico. En ese contexto, sostuvo que la protección de las especies migratorias no es solo una responsabilidad ambiental, sino una decisión clave para el desarrollo sostenible.

“El equilibrio de los sistemas naturales es el equilibrio de nuestros pueblos”, afirmó, al tiempo de remarcar que garantizar ecosistemas saludables implica asegurar calidad de vida y oportunidades productivas en armonía con la naturaleza.
Peña destacó que Paraguay ha asumido compromisos concretos para preservar su patrimonio natural, con políticas enfocadas en la protección de hábitats, la restauración de paisajes degradados y la consolidación de corredores ecológicos. Estas acciones buscan fortalecer la resiliencia climática y asegurar la movilidad de especies migratorias a lo largo del continente.
Entre las iniciativas, mencionó la creación de una red nacional de restauración de ecosistemas, impulsada junto a instituciones públicas, académicas y organismos internacionales, orientada a recuperar territorios degradados y mejorar la conectividad ambiental.
Asimismo, resaltó el compromiso de preservar los sistemas fluviales, mediante el monitoreo de la calidad del agua y la protección de procesos naturales que sostienen la biodiversidad, especialmente en cuencas como la del río Paraná.
El mandatario también puso énfasis en el fortalecimiento de la investigación científica, la protección de especies amenazadas y la lucha contra el tráfico ilegal de fauna. En ese marco, mencionó el desarrollo de centros especializados para el manejo y rehabilitación de animales silvestres.
En el plano social, subrayó la importancia de la educación ambiental para generar una ciudadanía consciente de que la protección de la naturaleza es una responsabilidad compartida.
Como ejemplo, destacó la protección del jaguareté —símbolo de la biodiversidad regional— y la necesidad de conservar los corredores biológicos que garantizan su supervivencia, así como la de otras especies migratorias como aves que recorren miles de kilómetros en el continente.
Finalmente, Peña fue enfático: “No habrá futuro para las especies migratorias sin ecosistemas conectados”, e instó a fortalecer la cooperación regional y multilateral, con acceso a financiamiento, tecnología y desarrollo de capacidades.














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