Los expertos indican que hay ciertos tipos básicos de miedo que son comunes a todas las personas, y de los cuales nacen casi todos los demás temores.
Lo interesante es que Dios nos da las herramientas espirituales para vencer cada uno de esos temores. Veamos rápidamente cuán actuales ellos son y cómo son superados con la Verdad.
La muerte. Es el impulso primario de todos los seres humanos por la supervivencia, y de él se se derivan variados temores relacionados con la extinción de la vida y lo desconocido.
DIOS DICE: Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?» Juan 11.25-26
Pérdida de autonomía. Es el temor a ser inmovilizados, paralizados, restringidos, sometidos, atrapados o controlados por circunstancias que están fuera de nuestro control.
DIOS DICE: No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias, Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4.6-7
La soledad. Se relaciona con el pánico al abandono o a sentirnos despreciados. Angustia ante la posibilidad de convertirnos en una persona no querida a la que nadie vea, respete ni valore.
DIOS DICE: No temas ni te desalientes, porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará. Deuteronomio 31.8
La mutilación. El temor a perder la integridad física, tener límites en la movilidad o perder la integridad de cualquier órgano, parte del cuerpo o funciones naturales. Es el temor a la enfermedad.
DIOS DICE: Cuando esté enfermo, el Señor lo sustentará; suavizará sus males mientras recobra la salud. Salmos 41.3
Daños y perjuicios al ego. El miedo a ser humillados o avergonzados, o experimentar situaciones de desaprobación que sean amenazantes.
DIOS DICE: En medio de las preocupaciones que se agolpan en mi mente, tú me das consuelo y alegría. Salmos 94.19
Dios tiene la última palabra en cuanto a nuestros temores. Si los asumimos y enfrentamos con honestidad y humildad mirando a Dios, buscando Su consejo y ayuda, los podremos vencer. No es por casualidad que el llamado, invitación y mandato de Dios a los Suyos es: “No teman”.
Por: Pablo Sánchez- Fundación Jesús Responde al Mundo de hoy. Asunción - Paraguay














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